Vientos del Cáucaso

  • Fuente: http://impreso.milenio.com/

  • 2012-01-14•Antesala

mex laberinto

Foto: Especial

El Cáucaso, uno de los pilares del mundo en la mitología, fuente de evocaciones y nostalgias europeas, es también lugar de exilio, pugnas y castigo. La vieja Armenia, sitiada por Georgia, Turquía e Irán, posee un lugar nada mediocre en el Museo del Terror del siglo XX. Habituados al odio o, en el mejor de los casos, a la indiferencia del invasor en turno (persas, romanos, turcos, rusos), los armenios aprendieron a hablar en voz baja para no ser escuchados, a hablar mediante susurros y miradas. Así lo narra el escritor rumano Varujan Vosganian, nacido en 1958 en el seno de una familia armenia.

El libro de los susurros (Pre-Textos, 2010) es una de las escasas traducciones al español (comoLos cuarenta días del Musa Dagh de Franz Werfel) de literatura sobre el pueblo armenio. En el entendido de que sólo mediante la conciencia del pasado se puede vislumbrar el porvenir, Vosganian realiza un levantamiento lírico y, por momentos, rabioso de ese pasado. La infancia se despliega a través de espacios simbólicos y cosas que se dijeron y que no se dijeron o se perdieron en el viento de la noche: “Yo soy, sobre todo, lo que no he podido realizar”, escribe Vosganian en la primera línea.

En el recuento de aquellos años resulta esencial la manera en que la historia se cuela hasta en los lugares más íntimos del recuerdo, a través de las conversaciones de los ancianos, en el rostro de un hombre que vuelve del campo de concentración, en la fotografía de uno que nunca regresó y cuya voz aún se escucha en las noches de invierno. Las historias transmitidas de generación en generación como leyendas locales se tejen con las narraciones de los sobrevivientes del genocidio armenio, de la guerra, la Gran Purga, de Siberia. El resultado es un libro que serpentea entre el registro íntimo y el histórico, en el que los datos de la monografía se tornan pistas de un cuento negro, y al hablar de la infancia se habla de canciones, cementerios y reuniones bajo el árbol del patio.

Vosganian tiene estudios en Comercio y Economía. Sin que su escritura sea evidentemente política, es un intelectual comprometido. Actualmente preside la Unión de Armenios de Rumania y es vicepresidente de la Unión de Escritores de Rumania. Ha escrito varios ensayos sobre economía y política, y ha desempeñado el puesto de senador y diputado del Partido Liberal de Armenia. Su papel político ha sido duramente cuestionado porque, a pesar de apoyar la economía liberal, su postura con respecto a la unificación es más bien conservadora y se niega a reconocer a Moldavia como un Estado independiente.

“Lo único que los hombres tienen en común son las historias. Cuando uno dice que dos personas son de la misma estirpe significa que han oído las mismas historias”, anota Vosganian, para quien los eslabones que unen a un pueblo con su hogar están hechos de palabras. Esta escritura lírica, irónica, crítica y trágica, quiebra los moldes genéricos y la unidad temática o argumental. Memorias, autobiografía novelada, novela histórica y crónica. En otras palabras, El libro de los susurros es ante todo el libro de Armenia.

Penélope Córdova • [email protected]

Fuente: http://impreso.milenio.com/node/9094932

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