UNION con los TURCOS

 

De la serie  de ediciones

“Zavarian Usanoghagan Miutiun”

Beyrut-LIBANO    (n° 1)


El artículo de Damad Mahmud Pasha que en idioma armenio nos dirigiera y que publicáramos en “Troshak” en Septiembre de 1900, es un llamado a unirnos con los turcos que nos da la ocasión de referirnos a ello. Consideramos oportuno expresar nuestra opinión al respecto, y generalmente dirigirnos a los elementos “anti Sultan”, más preciso sería decir a los elementos “anti hamideanos”, porque amén de las mutuas relaciones de enemistad que se observa, esos elementos, todos juntos, en los últimos tiempos revelan evidente concordia cuando el tema se vincula a la cuestión de unirse con los armenios.

 

Érase un tiempo que nosotros, permanentemente, convocábamos a todos los turcos a la lucha unificada de nuestras fuerzas y nos asombrábamos la marcada indiferencia hacia la lamentable situación general  de Turquía. Érase un tiempo en que nosotros les explicábamos, inspirados en los más puros sentimientos humanos, nuestros propósitos e ideales para que se nos acercaran sin temores, nos comprendieran y se solidarizaran con la tarea común ya generalizada.

 

Por último, eran tiempos que nos alegrábamos cuando oíamos  voces sinceras como respuesta a  nuestros llamados que provenían de las multitudes de nuestros compatriotas turcos y dedicábamos artículos enteros en las páginas de “Troshak” para expresar nuestra alegría. Y ahora pareciera que cambiaron los roles; ahora los llamados a la “unidad”, constantemente nos llegan desde la parte turca, y nosotros que profesamos profunda simpatía a ese principio, hoy nos hallamos indecisos, lamentablemente.

 

Y la razón de esa vacilación es muy simple. Esas voces de unidad que escuchamos no provienen del sitio que nosotros, desde hace mucho, esperamos; no son sonidos que deslumbran, no son voces que enciendan corazones, no son llamados que movilizan a reconocernos cual  hermanos ….

Como ese concepto de unión, esa idea que hace ya diez años, el “Tashnaktzutiun” la había elegido como fundamento principal de sus objetivos para persuadir e inspirar confianza a los sectores de los “Jóvenes Turcos”; pareciera que serán necesarios largos años más para que se cristalice la unión de los elementos de distintas nacionalidades que luchan contra el enemigo común.

 

“Unámonos”, hermoso pensamiento; ¿Cómo lograrlo y con quién hacerlo?

 

Los revolucionarios armenios hace ya mucho que están en escena y sostienen esa lucha a la que se nos invita  participar. ¿Dónde están los combatientes turcos?  Hasta hoy hemos conocido a individuos, algunos grupos aislados y personas que se ocupan de la “propaganda” sobre el papel, sin embargo no vimos combatientes activos, no conocimos a los luchadores genuinos, al soldado de la causa.

 

Aislados del verdadero pueblo, apoyados en un minúsculo sector de la intelectualidad, los “Jóvenes Turcos” semejan a politicólogos que observan la “revolución a la distancia y la ven desde arriba”, son débiles, desorganizados y. tal vez “desocupados”, son hombres del “verbo”, de la “palabra” pero no de la acción.

 

¿Debemos unirnos solamente para charlar?

 

Ojalá pudieran realizar la propaganda verbal en los niveles alcanzados por la cultura contemporánea del pueblo turco. Ojead las publicaciones de los “Jóvenes Turcos” y no hallaréis en ellas una sola mención a la lucha contra los factores internos que obstruyen el desarrollo del pueblo; Nosotros, en nuestra lucha hemos atacado implacablemente al factor negativo armenio como lo hacemos con el mismo enemigo. ”Nuestra historia es superior a la de Europa y nuestra fe en la tolerancia, mayor” escribe alguien. “En Turquía no existe mal alguno que no haya sido superado por los males existentes en la llamada “ilustrada”  Europa”, repite cínica e insistente otro (1)

 

(1)     Tomemos como ejemplo dos de los artículos  del periódico “Meshveret” del mes de Septiembre, “¿Por qué?” y  “¿Son o no culpables?”.  En el primero, el periodista con gesto propio del dualismo jesuítica” monta en ira por la protesta de los europeos y sus periódicos por las masacres de Sbaghank, justifica el hecho preguntando: ¿Por qué Inglaterra y Francia pueden cometer asesinatos en África,  en cambio el kurdo y el turco no pueden hacer justicia en su propio país y a su manera, con los bandidos armenios?  En el segundo de los artículos “Meshveret”  lanza llamas contra los europeos quienes protestaron contra la designación como Gobernador de Halep al “héroe” de Diarbekir, Enis Pasha y contra el comandante del ejército Alí Pashah, autor de la destrucción de varios poblados de Sbaghank y alrededores.

 

“Es obligación del Sultán, especialmente del Ministro del Interior defender la honorabilidad y el comportamiento correcto y “legal” de sus funcionarios, argumenta el periodista y continúa; “Los sucesos de Sbaghank acontecieron en momentos que el Emperador de Alemania arengaba a los soldados que se dirigían a China, no tener piedad alguna con aquellos que se resistán con las armas. Si esas expresiones de Wilhelm fueran dirigidas a Alí Pasha, éste por sus actos heroicos habría de ser recompensado”.

 

“El único culpable del mal  es la persona  del  Sultán  Hamid quién durante un cuarto de siglo provocó  la crisis existente solamente por antojo y capricho. De no existir Hamid, Turquía se tornaría un país ejemplar”, hete aquí lo que al unísono repiten los “Jóvenes Turcos”  y brindan sasonado alimento espiritual a su pueblo, reverenciando las ciegas tradiciones y las fatales supersticiones, alabando la tendencia anti cultural del pueblo.”

 

¿Unirnos con ellos?

 

Indudablemente con esa primitiva visión del mundo, se explica porque los Jóvenes Turcos, desde el más pequeño hasta el más grande, se aproximan a la cuestión armenia, con el mismo espíritu hacia la problemática internacional dispuesto a no hallar ninguna justificación a sus reclamos, y los tormentos que padecen los armenios son consecuencia de su culpable comportamiento, de la cual se perjudica el pueblo turco que nada le debe al armenio, al contrario estos son los responsables de la situación.  Esta interpretación no significa tener conciencia de la realidad, no es la fresca corriente ideológica que esperábamos, no es actitud de líderes preocupados en instalar asuntos de resolución ecuánime sin discriminación de religión y de nacionalidad. Es comportamiento afín de preservar la imagen política exterior del deteriorado Estado turco, intentos que exigen sean neutralizadas las aspiraciones armenias en Turquía. Son estos los hombres que nos extienden la mano de la unión. Nosotros siempre estamos dispuestos a estrechar esas manos siempre y cuando admitan con sinceridad que son responsables, ante la historia, de la vil culpabilidad del crimen cometido contra el hombre armenio, en presencia del pueblo turco en el suelo de su propio e infernal país.

 

Nosotros estamos dispuestos a estrechar la mano de aquellos turcos que en todo instante sientan y comprendan la tragedia singular que padece el pueblo armenio, que tienen al menos, el coraje cívico de clamar ante el mundo y en todas las circunstancias que los armenios tenían derecho y lo siguen teniendo de optar por cualquier salida que los libere del yugo asfixiante de la opresión del satánico Gobierno. Si con la falta de esa conciencia responsable y la ausencia de coraje cívico en admitir la verdad, se nos extiende la mano, nosotros tenemos derecho de exclamar: ¿Cómo pretenden que estrechemos esas manos que solo quieren acallar nuestras voces?

 

¿Podrán los Jóvenes Turcos mostrarnos un conjunto de personas que nos inspiraran confianza de su actitud ética anunque fuera en las mínimas tareas que realizaríamos juntos. Hemos visto muchos elementos, en todos los partidos y en todas las agrupaciones  que obstruyen con actos de sabotage nuestras iniciativas. Evitemos dar nombres que son bien conocidos por los los mismos turcos. El único armenio de nombre Almezian que había adherido totalmente al sector de “Mechveret” en el poco tiempo de haber servido en las tareas de redacción, terminó siendo sobornado por agentes del Sultan y regreso a la Metrópoli ocupando destacada función. Es triste confesar que actualmente ser parte de los “Jóvenes Turcos” en Europa, se ha vuelto una manera de vida y sinónimo de mercado laboral. No vemos hombres realmente convencidos, no hay militancia comprometida y no hallamos elementos con sanos intintos de lucha con quienes ligarnos en la cruel y difícil lucha revolucionaria.

 

¿Con quienes habremos de unirnos?

 

¿Dónde está el programa de acción que aglutine a todos los elementos disconformes y sufrientes de los súbditos turcos?  ¿Cuál será el fin, el objetivo obligado y cuales serán los medios y recursos para el logro de nuestras comunes aspiraciones?   

 

La “Federación Revolucionaria Armenia” en cuyo nombre únicamente podemos referirnos, ampliando los alcances de su programa de la Armenia Turca, propondría una organización para toda la extensión del territorio de Turquía que en las mismas condiciones de igualdad, uniría a todos en un mismo proyecto. Sería una estructura táctica de organización  “Federativa” conforme la cual todos los pueblos súbditos de Turquía conformarían una firme y poderosa totalidad  en la que cada parte tendría su correspondiente autonomía interna.

 

Los “Jóvenes Turcos”, en cambio, proponen la “Constitución” de Midhat Pasha suponiendo que con ella, simultáneamente, podrán satisfacer las necesidades culturales de cada sector.

 

Es obvio que no somos de aquellos que no aprecian las diferencias entre un sistema constitucional y otro de régimen monárquico. Nosotros admitimos todas las bondades y las ventajas del primero sobre el segundo caso. Sin embargo personalidades que conocen bien Turquía han dicho que el Estado “no necesita medios, sino hombres(not meausures, but men). El “Haddi- Sherif Kiuljané” de 1839, las promesas interminables de reformas hechas por el Gobierno turco en 1844, en 1856 el “Haddi. Hiumanum y la Constitución de 1876 son vivos testimonios que confirman esa aseveración.

 

Es verdad, todos los intentos de mejoras y reformas realizadas en el curso de un siglo, quedaron registradas en las páginas de la historia como letras muertas, leyes anti naturales para no ser aplicadas nunca, porque Turquía es un desierto páramo para la existencia cultural, porque su pueblo tal vez sea ignorante y las esferas dominantes son  burócratas intelectualizados  y en el seno del clero religioso se impone la letal atmósfera oriental.

 

Es por ello que nuestros compatriotas turcos para lograr inspirarnos confianza, deben abandonar los antiguos cantos de las “anunciadas reformas” cuyos sonidos han  ensordecido nuestros oídos y que nada han brindado a la existencia honorable de todos los pueblos súbditos, salvo sistemáticas devastaciones y masacres inenarrables.

 

En función de la fórmula “not meausures, but men” en Turquía podrá darse la transformación real cuando se constituya una fuerza civilizada armónica capaz de imponer un sistema u otro orden y asegurar su funcionamiento.

 

Al aceptar el sistema “federativo” como estructura del Estado, ya mismo se podrá formar una poderosa fuerza. Hoy son testimonios vivientes los movimientos armenio, macedonio, albano, griego y el vuestro turco. Levantemos las banderas de fraternidad de la Federación Otomana; alentemos y apoyemos a esos movimientos por todos los medios posibles, inspiremos sentimientos de confianza y de solidaridad recíproca en esos movimientos para que las aspiraciones elementales de cada pueblo sean satisfechas, con férrea voluntad disipemos las dudas que obnubilan la conciencia del pueblo turco y podamos congregar a todos los elementos nobles, progresistas y respetuosos de la ley de todos los pueblos que juntos proporcionaran la fuerza cuya necesidad ya experimentamos. Y si por último vosotros confiáis en las consecuencias bienhechoras de la Constitución, permitan previamente que todos los elementos señalados se unan y se fundan en un solo organismo que luego el mismo curso de la vida, los reclamos del momento por si mismo demostraran cuan necesario es esa Constitución como estado previo de transición hasta el establecimiento de Federación Otomana.

 

Sin embargo Ustedes, los Jóvenes Turcos están en contra de todo esto y apenas logren derrocar al Sultán no tendrán reparo en destruirnos también a nosotros.

 

¿Cómo pretenden que confiemos y les sigamos?

 

En cuanto al asunto de los medios y los recursos, también aquí tenemos nuestras dudas. Solamente “Osmanlí” es la agrupación que entre ustedes se ha declarado revolucionario, en cambio todos aquellos que se quejan, todos los disconformes lo hacen en nombre de los “Jóvenes Turcos”. “Meshveret” se declara partidario del orden y del progreso excluye de su programa los medios revolucionarios.

 

Damad Mahmud Pasha no expone con claridad con que medios liquidarán y  destruirán la tiranía que oprime la Patria. Si nos permitiéramos hacer conjeturas diríamos que él es mucho más “progresista” que el mismo Partido Progresista.

 

¿Sobre que bases se fundará la ansiada unión?  

 

Compatriotas, os hemos hablado con toda sinceridad como solemos hacerlo con nosotros mismos y como es dable hacerlo en torno a asuntos que revisten seriedad.  Si en ocasiones nos vimos obligados a utilizar frases crudas, es porque solo aspiramos a que no queden puntos oscuros sin la debida aclaración para hoy y para el mañana. Una vez más exponemos ante ustedes nuestra predisposición y nos permitimos agregar lo siguiente:

 

Amigos turcos, no nos proponemos  restablecer o fundar  una Monarquía armenia, tampoco aspiramos a constituir un supra poder integrado por 100 hombres que amenace a cualquiera de las naciones, tampoco deseamos separarnos de nuestro común Estado. Nuestra situación es simple; como nos cabe servir entre nuestro pueblo, consideramos adecuado asistir a las necesidades de ella. Si hoy clamamos con vehemencia “Viva el movimiento armenio”, “Viva la revolución de los armenios” ello no lmpide para que gritemos entusiastas “Viva la revolución Otomana en general”, “Viva la independencia Otomana total”. “Las clases trabajadoras para desarrollarse natural y multilateralmente necesitan de la independencia de sus naciones tanto como la libertad de prensa, la posibilidad de vincularse armónicamente y hacerse oír en la dilucidación de la cosa pública”, “El internacionalismo no es contrario al “nacionalismo”,  como el “Socialismo” no lo es al “individuo y a su desarrollo personal”; la particularidad de las naciones es para la “Humanidad” lo que para las comunidades es la personalidad del individuo” asevera Lipkneght. Como ya lo veis, nosotros no negamos sino somos partidarios de la idea del “internacionalismo”.

 

Si señores, siendo armenios, actuando entre los armenios seguimos siendo personas, hombres y como tal no deseamos para los otros algo inferior de lo que para nosotros aspiramos. Si la malicia de aquellos que viven a costa de los demás, si la siniestra maldad de aquellos que crean e imponen sus propios derechos particulares sobre las privaciones y limitaciones de los otros, no los denunciáramos nosotros, bastaría la evidencia del dominio y del reinado de los Sultanes para persuadirnos de todo lo señalado.

 

Ofrézcanos un solo testimonio y seguridad que uniéndonos a ustedes no les garantizamos vuestra propia tranquilidad, de ahogar y destruir la cuestión de los armenios y de ese modo evitar la supuesta amenaza que pesa  sobre la soberanía otomana y su glorioso pasado imperial;

 

Cread una verdadera fuerza digna de la intelectualidad de Turquía que se sienta capacitada y tenga voluntad de dirimir favorablemente nuestra problemática y mejorar la situación del pueblo armenio, y nosotros con el fervor noble y digno de “revolucionario” iremos presurosos a fortalecer vuestras filas y a unirnos a ustedes.

 

Sin embargo ¿Cuándo será ello posible?

 

 

Krisdapor  Mikaelian

 

Año 1900.-

Kridapor Mikaelian


¿UNIDAD  de  ACCIÓN  con  los TURCOS?

 

 

La misma data del año 1900 y fue publicado en el órgano oficial de la organización, “Troshak”, dirigida especialmente a los sectores intelectualizados y políticos de la “turcocracia” del Imperio Otomano, cuando la opinión pública “clamaba” normalización de relaciones entre armenios y turcos.

 

Algo parecido a “esa época” sucede en el presente de la realidad de los dos Estados, Turquía y Armenia. Sin embargo, es evidente la ausencia de un líder de los calibres de Krisdapor Micaelian en la filas de la FRA-Tasnaktsutiun, para que con su esclarecido pensamiento defina con precisión los alcances del ansiado acuerdo y fije postura política en función de la cosmovisión filosófica del movimiento de liberación armenia.

 

Para finalizar sugiero se tenga presente, que a la muerte de Krisdapor Mikaelian (1905), su sucesor en la conducción de FRA, Aknuní, en acuerdo con los “social demócratas constitucionalistas“ de Europa sella la alianza con los “Jóvenes Turcos” de fatales consecuencias para el pueblo armenio.

 

Pareciera que la historia se repite: los sucesores de Hrair Marujian, propiciaron las condiciones de la situación política de hoy, siguiendo los lineamientos de la Internacional Socialista y los sectores “democráticos  de los imperialismos europeos”.

 

Quiera la Providencia resguardar la suerte del pueblo armenio.

 

Gara.

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