TERAPIA DE ELOGIO

Renombrados terapeutas que trabajan con familias, divulgaron una reciente investigación donde se hace notar que los miembros de las familias en general están cada  vez más fríos, no existe mas cariño  ,no se da más valor a las cualidades , solo se escuchan críticas.  

Las personas están cada vez más intolerantes y se desgastan dando valor a… a los defectos de los otros. Por eso los relacionamientos de hoy no Duran

La ausencia del elogio está cada vez más presente en las familias de media y alta renta. No vemos a los hombres elogiando a sus mujeres o vice-versa, no vemos a los jefes elogiando el trabajo de sus subordinados, no vemos nunca a los padres e hijos elogiándose, amigos, etc.

Solo vemos personas superficiales y fútiles dando vuelta a artistas, cantores, a personas que usan la imagen para ganar dinero y que, por consecuencia, son personas que tienen la obligación de cuidar del cuerpo y del rostro. Esa ausencia de elogio ha afectado mucho a las familias.

La falta de diálogo en los hogares, el exceso de orgullo impide que las personas digan lo que sienten y lleven esa carencia para dentro de los consultorios. Destruyen sus matrimonios, y acaban buscando en otras personas lo que no consiguen dentro de casa.

Comencemos a dar valor a nuestras familias, amigos, alumnos, subordinados. Vamos a elogiar al buen profesional, la buena actitud, la ética, la belleza de nuestros compañeros o nuestras compañeras, el comportamiento de nuestros hijos.

Vamos a observar lo que las personas gustan. El buen profesional, el buen hijo, el buen padre o la buena madre, el buen amigo, la buena ama de casa. La mujer y el hombre se cuidan…En fin vivimos una sociedad en la que uno necesita del otro, es imposible vivir solo y aislado.

Y los elogios son la motivación en la vida de cualquier persona. ¿Cuántas personas podría usted hacer feliz hoy elogiándola de alguna manera? ¡Entonces elogie a alguien hoy!  ¡¡¡Yo comienzo!!!

¡Usted es muy especial y con seguridad el mundo es más bonito…por causa de usted!    Yo.  


Recibido de  Clarisa  Quiroz Olmos

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