Tatul Yeghiazaryán eleva el quehacer musical en La Laguna

Fuente: http://impreso.milenio.com/

Yeghiazaryán es egresado del Conservatorio Nacional de Armenia y en 1999 llegó a Torreón como el principal de los violines segundos de la Camerata. El músico es hoy mexicano, por lo que intérpreta música de este país en “Sarabanda”.

tatul yeghiazaryan

Torreón.- Tatul Yeghiazaryán llegó a Torreón en 1999 como principal de los violines segundos, desde 2006 es el violinista concertino, asistente de director y director invitado de la Camerata de Coahuila.

Nació en Gyumri, Armenia , donde coordinó varios proyectos culturales, entre ellos la formación de la Orquesta Sinfónica Estatal de Gyumri.

Al terminar un ensayo del Ensamble “Sarabanda” en la “Casa Histórica Arocena”, platica sobre su trayectoria musical.

¿Cuáles fueron las orquestas que usted formó en la antigua URSS?

La Orquesta de Cámara Estatal de Letonia y la Orquesta Sinfónica Estatal de Gyumri, Armenia, de donde vine en 1999 recomendado con el maestro Ramón Shade por un músico armenio que estaba entonces en Chihuahua.

Salí de Gyumri a los 16 años, regresé casi de inmediato , volví a salir y regresé cuando tenía 33 y a los 48, salí nuevamente de mi ciudad natal.

¿Entonces es un viajero constante?

Sí, pero ahora soy mexicano, vivo aquí con Ruzanna, mi esposa, que es profesora de piano en el “Cervantes” y mis dos hijos que estudian en la misma escuela y están muy orgullosos de ser mexicanos.

¿Sus hijos se dedicarán a la música como ustedes?

No, ellos aprendieron a tocar como parte de su formación general, pero él quiere estudiar negocios y ella ser médico, y está bien , ellos eligieron y yo no quería que ellos sufrieran como nosotros, porque la música es una carrera muy demandante, muy celosa, no importa si estás enfermo o de viaje, o en vacaciones, debes ejercitarte todo el tiempo, debes querer mucho a tu oficio, estar enamorado de él.

Y está claro que debes tener un don que te dio la naturaleza y estar de acuerdo en desarrollar ese don.

¿Qué perdió y qué ganó al salir de Armenia?

Perdimos mucho, porque allá hay una tradición musical muy antigua, una vida como artista llena de satisfacciones, tienes un gran desarrollo como violinista, pero ese reconocimiento, ser director, solista… no es suficiente. Tu nivel económico es bajo y no hay expectativas en ese sentido.

Fue triste al principio, todo era distinto, Torreón era muy distinta a lo que es ahora. Entonces, ganamos en nivel de vida y en la posibilidad de participar en procesos artísticos muy interesantes, venimos a una ciudad que tenía muy poco en lo musical hace 12 años y que ha crecido mucho en todos los aspectos y en poco tiempo; y para nosotros la Camerata es una isla.

Hay más armenios, ucranianos, rusos, georgianos… en la Camerata, ¿Cómo se ha dado ese proceso?

Bueno llega uno y recomienda a otros, o el maesto Ramón Shade conoce el trabajo de alguien más; han venido músicos muy jóvenes que son muy buenos, traen premios importantes en sus carreras, hay armenios como el chelista Sergey y violinistas como su hermano Reuben Kosemyán, o georgianos como Mariana Chabukiani y el oboe Ioseb Gamilagdishvili y otros muchos que han venido, algunos se casaron y formaron su familia aquí. Algunos más no están en la Camerata, pero dan clases y tienen un hogar aquí.


¿Cómo surge “Sarabanda”?

Bueno el nombre se me ocurrió , y es una necesidad que tenemos los músicos de la Camerata, hay muy buenos duetos, tríos, cuartetos, ensambles que surgen naturalmente en la orquesta y entonces tocamos como una necesidad de libertad para interpretar otro tipo de música, de cámara y temas mexicanos en nuestro caso.


¿Cómo se establece esta relación artística con la Casa Arocena?

Rosario Ramos, directora del Arocena, nos invitó, cuando ella fue directora del Museo Regional de La Laguna dimos 14 conciertos allá, y ahora acá estamos por terminar la temporada de otoño, pero ya preparamos una temporada de invierno y luego de primavera… para que siempre haya música los domingos.

 

“Allá (Armenia) hay una tradición musical muy antigua, una vida como artista llena de satisfacciones, pero ese reconocimiento, ser director, solista…no es suficiente, el nivel económico es bajo”

 

Tatul Yeghiazaryán, violinista y director invitado de la Camerata

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