Si alguno tiene sed, venga a mi, y beba

“Si alguno tiene sed, venga a mi, y beba”.

San Juan-VII-37

 

Como quien pasea una lacra moral o física, así anda no poca gente con su sed espiritual, sin detenerse siquiera a analizarla. Vive y muere atormentada por esta terrible angustia. Y el manantial que ha de aplacarla esta a su alcance; quien beba de aquella agua que mana del Corazón de Jesús nunca jamás tendrá sed.

   A su a alcance, hay que decir, a distancia asequible para su esfuerzo, más no a su disposición, porque es contrario a la voluntad divina que aquella “agua” que da la vida eterna se cuele en nuestro ser como el aire en los pulmones, o que la recibamos como una simple dádiva, o como un bien inherente al existir.

Por eso dice Jesús. “Si alguno tiene sed, venga a mi, y beba”. Porque unos buscan y encuentran el manantial sublime; otros, pasan de largo; otros, equivocan el camino y no lo hallan jamás.

 

Las Enseñanzas de Jesús

Constancio C. Vigil     

www.armspain.com

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