Reportaje chocante de Charles Aznavour

¡Qué me importa la palabra Genocidio!

 

En este reportaje que despeina, el cantante se la agarra con los tabúes, incluyendo la guerra de palabras sobre el término “genocidio”, que paralizaría las cosas con Turquía y sería perjudicial a los intereses de Armenia. Palabras chocantes que retoman, explicitan y amplifican las que él había esbozado en el programa Vivement Dimanche el 4 de septiembre. Pero también un cable tendido a las autoridades turcas. ¿Habrá alguien para agarrarlo?

Las palabras que provocaron trastornosEl término Genocidio Armenio

 

 

Vivement Dimanche del domingo 4 de septiembre. Ante la pregunta de Michel Drucker (el conductor) sobre el "Genocidio Armenio", Charles Aznavour responde: “Es una palabra que perturba y que termina por perturbarme; con lo que voy a decir aquí, voy a terminar agarrándome con algunos armenios, pero no creo que sea grave. Si realmente los turcos tienen la honestidad de decir que lo que les molesta es la palabra ‘genocidio’, entonces encontraremos otra palabra para que las fronteras se abran y el gobierno turco pueda hablar con nosotros”. Ante la observación del periodista según la cual “1,5 millón, es una cifra considerable para un pequeño país”, Aznavour responde: “2 ó 1,5 millón, es parecido. Cuando se mata a dos niños y cuando se mata 1,5 millón de armenios o 6 millones de judíos, es parecido. Se ha matado, es lo que importa”.


Nouvelles d’Arménie Magazine: Usted no se hizo de amigos con sus declaraciones en el programa Vivement Dimanche.

Charles Aznavour: Comienzo a hartarme. No nos saldremos con la nuestra, jamás nos saldremos con la nuestra. Todo lo que nuestros adversarios esperan es que aquellos que aún tienen memoria mueran para poder salvarse. ¿Qué país ha tomado causa y partido por nosotros? Ninguno. Francia ha reconocido lo que ha reconocido, pero no va más lejos. Ningún país vendrá hacia nosotros jamás.

Además, los árabes que hacen sus revoluciones sueñan con un gobierno sobre el modelo kemalista. Esto aporta agua al molino de los turcos, quienes están en camino de enriquecerse y de ocupar más y más lugar. Ya son miembros del Grupo de los 20. Ya ni se molestan por entrar en la Unión Europea. ¿Dónde vamos? Y durante este tiempo Armenia sufre, cada día Armenia se vacía. En poco tiempo, será un cascarón vacío. ¿A quien le conviene? ¿A tres mafiosos? Y centenares de miles de pobres se dispersarán por el mundo entero. Todas estas realidades me preocupan, me inquietan ¡Y seguimos focalizados sobre la palabra genocidio que los turcos disputan! Entonces, planteo esta cuestión a los turcos: si esto no es un genocidio, ¿cómo llaman a la aniquilación de un pueblo? ¿Cómo lo llamaron ustedes mismos durante cierto tiempo? ¿Cómo calificó Ataturk mismo la situación? ¿Una masacre? ¿La masacre de los armenios? Entonces, si ustedes no quieren emplear la palabra genocidio, ¡reconozcan al menos una masacre! Cuando hayamos llegado allí, habremos marcado un punto importante.

Armenia se encuentra en grave peligro y todo el mundo se bloquea por la palabra genocidio. Yo no veo de qué manera esto hace avanzar al país. ¿Adónde nos conduce esta lógica? Las personas que me critican por expresar este tipo de opinión, ¿dónde están? ¿Qué hacen para ayudar a Armenia? ¿En qué momento envían dinero? ¿Y me vienen a dar lecciones a mí? Pero si yo soy el primero en dar lecciones Hablé de esto con un abogado armenio de Estados Unidos, cuyo gabinete cuenta con al menos 300 juristas. Pensaba como los otros. Pero cuando le expuse mi punto de vista, me dio la razón.

No soy político. No sé nada de la política. No sé más que una cosa: tenemos un desgraciado pequeño pedazo de país que está muriéndose por segunda vez. Y hablamos de otra cosa.

 

NAM: Sin embargo, usted mismo se mostró muy activo sobre este problema, especialmente en el momento del asunto del Senado [Nota del traductor: tratamiento de la ley que penaliza el negacionismo del genocidio armenio]. Usted mismo fue a hablar ante el Senado…

CA: ¿Y para qué sirvió?

 

NAM: Usted fue a las manifestaciones…

CA: ¿Y para qué sirvió?

 

NAM: Usted publicó llamados en los periódicos…

CA: ¿Y para qué sirvió? ¿Adónde nos llevó? ¿Qué cosa extra nos aportó? Si las cosas se contaran en metros a partir de un punto P, ¿cuántos milímetros avanzamos? ¡Cero!

 

NAM: ¿Usted tiene la impresión de que no nos hemos movido?

CA: No nos hemos movido y no nos moveremos. Jamás. Me invitan a Turquía, regularmente. El ministro de Relaciones Exteriores turco incluso me ha invitado a pasar las vacaciones en su casa. Entonces, pongámonos de acuerdo sobre lo que vamos a demandar. Pero no ejecutemos partituras políticas, para los intereses partidarios de unos u otros. Yo, la cuestión de saber quién será el próximo presidente de Armenia ¡me causa risa! Lo que yo quiero, es que se abran las fronteras y que se permita a este país respirar un poco mejor.

 

NAM: ¿Usted arroja una botella al mar?

CA: Sí. Siempre hablo bien de los turcos. Pienso que es un pueblo interesante. No hay ningún armenio de Turquía que diga que no ama a los turcos. Tal vez no les gusta su actitud, su política, mas no al pueblo en tanto tal. Mi objetivo es que las cosas puedan avanzar un poco.

 

NAM: Sin embargo, ¿no se decepcionó usted por los protocolos firmados en Zurich en el 2009?

CA: Fueron firmados una noche y desacreditados al día siguiente. No me decepcioné puesto que sospechaba que sería así. ¿Por qué? Ningún tratado jamás ha podido ser validado con los turcos. Siempre hay un momento en el que se retiran y ya no hay más nada que hacer. Esta tendencia se ve hoy favorecida por su posición estratégica. Se sienten fuertes y menos inclinados a hacer concesiones. Entonces, ¿qué hacemos? Yo quisiera que nada. Pero ya no se debe contar conmigo En absoluto. Estoy harto. Ya no quiero invertir en vano.

Los turcos son un pueblo que ha sido adoctrinado con contra-verdades. Se les han enseñado cosas falsas. ¡Partamos de allí donde están y enseñémosle lo contrario!

 

NAM: ¿Se debería ser inteligente por dos?

CA: Inteligente a secas. En todo caos hay que actuar. Tomar iniciativas. Ahora yo te planteo la pregunta: ¿cuánto tiempo hace que los turcos viven sobre nuestro territorio? No hablo de los que nos arrebataron, sino de antes.

 

NAM: Siglos, mil años aproximadamente.

CA: Los alemanes ya no demandan Alsacia y Lorena, y nosotros (franceses), ya no le echamos el ojo al Ruhr. Al menos hay que ser inteligentes. Debemos comprender las cosas. ¡Todo esto se terminó!

Iré incluso más lejos. Incluso si nos dieran territorios, ¿quién iría? ¿Quién iría sobre esas pobres tierras para vivir? Nadie. ¡Seamos razonables! ¡Calculemos las cosas!

 

NAM: ¿Pero no tiene usted la impresión de que las autoridades armenias manejan bien el dossier y conducen correctamente las cosas sobre ese tema?

CA: No sé nada de eso. Hablaré la próxima vez con ellos. No quiero avanzar sin tener su opinión. Pero yo creo que ellos tienen por prioridad el tema de la apertura de la frontera. Es el exterior el que está apuntalado sobre la guerra de palabras, y son los del interior los que sufren.

 

NAM: Perdóneme, ¿pero no piensa usted que la principal causa de la emigración de los armenios de Armenia se debe simplemente al sistema en pie que no ofrece esperanza a la población? Y ello sin contar la situación de guerra en Karabaj. Entonces, ¿sobre esto también se debe ceder?

CA: Por supuesto, es eso. No se hace nada para ayudar a los que están allí. ¡Al contrario! Conozco historias de mafiosos que son insoportables. Llegan al punto de hambrear a los campesinos sobre sus propias tierras. A estos mafiosos, se los debería fusilar. No hace falta más. ¿Usted quiere ser mafioso? ¡Vaya a hacer mafia a otros países! Hay muchos que los recibirán. Pero no lo haga en casa, sobre su propia gente, ¡caramba!

 

NAM: Pero sobre el tema de la Causa Armenia, ¿cuál es su prioridad?

CA: Yo quiero un acuerdo. Quiero que los turcos reconozcan lo que pasó. Pero qué me importa la palabra genocidio. ¿De qué me sirve que ellos usen esa palabra?

Que reconozcan las masacres. En la época es lo que se decía. El mundo entero hablaba de masacres. Y luego, de golpe, desde los años cincuenta, se afianzó esta palabra genocidio, que es muy dura de aceptar, aun si se corresponde con la realidad.

 

NAM: ¡Y aun así!

CA: Ellos no desean aceptar el hecho de haber decidido eliminar un pueblo de este mundo. Es cierto, no se debe olvidar lo que ocurrió. Pero se debe ir hacia la esperanza, al porvenir.

Los turcos de la frontera no están en contra de los armenios. El alcalde de Diyarbekir ha dicho abiertamente que el reconocimiento debería tener lugar Hay personas importantes que dicen cosas interesantes. Pero los hay también, por supuesto, quienes dicen lo contrario. Pero el pueblo turco se mueve. Se movió para el entierro de Dink.

La continuación sigue….

 

 

Reportaje realizado por Ará Toranian

Nouvelles d’Arménie N° 178

Octubre 2011

págs  38 a 43

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