Reportaje chocante de Charles Aznavour (La continuación)

¡Qué me importa la palabra Genocidio!

 

NAM: Y por Karabaj, ¿cómo ve usted las cosas? Hay un mayor peligro de guerra de ese lado que del lado de Turquía. ¿Qué es lo que usted preconiza?

CA: Eso forma parte del paquete. Es normal. Se debe ser claro: ¿pertenecía Karabaj a los azeríes antes de que Stalin se los otorgara? ¿Acaso Karabaj es Armenia? No, es un país autónomo. ¿Es cierto o no?

 

NAM: ¿Es decir? ¿Se debe soltar la presa, también allí?

CA: No. Hay que reconocer que Karabaj es un país por sí mismo. Independiente, como Azerbaijan y Armenia. ¿Soy acaso utópico?

 

NAM: ¿Usted acuerda con las autoridades de Armenia cuando toma posiciones de este tipo?

CA: Cuando yo discuto con las autoridades de Armenia, siempre me dicen que tengo razón. Pero no hacen nada. Es lo mismo en Francia. No se puede hablar con las autoridades. ¡Sean las que sean!

No creo que Francia haga cosa alguna por nosotros. Eso no sirve a nadie. Turquía es muy importante para Francia. No se la puede ignorar. En Francia, nos la tomamos siempre por ser los más fuertes, pero a la hora de las decisiones, es diferente. No hará nada por los armenios. Helo ahí, 90 años que esperamos. Se han escrito libros, personas de todas las categorías se han elevado a favor de la Causa Armenia, y no pasó nada. ¿Y usted espera un milagro hoy, cuando se ponen en juego apuestas excepcionales que militan en contra?  Se puede ser utopista, ¡pero al menos no hay que soñar en exceso! Yo no sueño. Mi vida prueba que no he soñado. He trabajado. No soy un político. No tengo ni la inteligencia ni la cultura para decir lo que afirmo. ¡Pero lo digo de corazón, porque lo pienso!

 

NAM: ¿Siempre se ha interesando en la política?

CA: Me interesan los hombres y las mujeres de la política, esperando ver qué es lo que harán. ¡Las promesas, las promesas! Ayer tenía en la sala a mi amigo [Olivier] Besancenot. Lo respeto, lo quiero. Es sincero. Trabaja en sus asuntos por la noche. Por los otros, no sé nada. ¡Les escriben sus discursos!

 

NAM: ¿Se encuentra más bien contento por este regreso?

CA: ¡Estoy encantado! Le cerré el pico a mucha gente. Aquellos que escribían con malicia, que metían algunos “pero” por aquí y por allá, cada vez menos gruesos. Jamás me perdonarán de haber llegado allí. Muerto, me lo perdonarán. Pero no estoy cerca de morirme. Escúchame bien, Ara. Lo que yo quiero es que le pase algo a mi pueblo allá, pues está muriéndose. ¿Cuántos han quedado? Se habla de 2,3 millones. Las autoridades reivindican 3,6 millones, pero no es cierto.

En poco tiempo, no serán más que 1,8 millones. Y descenderá a un millón de personas que estarán en las manos de mafiosos. ¿Esperaremos entonces que los chinos repueblen el país?

Quisiera que cada armenio se sonde a sí mismo. Que se plantee la cuestión: ¿qué es lo que he aportado al país de mis ancestros? ¿Qué es lo que aporto rehusando esto, y no aceptando aquello? Y se dará cuenta que no aporta nada. Como lo ves, soy un gran bocón.

 

NAM: De hecho, ¿lo que usted desea sobretodo es sacudir a los armenios?

CA: Se los debe sacudir, y los turcos también, es entre nosotros que se decide, si somos gente de buena voluntad.

 

NAM: Pero los armenios, usted está más bien por violarlos. ¿Se da cuenta?

CA: Me he pasado la vida violando al público. ¿Y no lo voy a hacer con los míos? Un día mi hermana me dijo: ¿crees que un turco te puede matar? Un armenio puede hacerlo también, por las mismas razones. Tomo riesgos. Así veo las cosas. Y cuando encaro, encaro. ¿Estoy equivocado? Tal vez. Pero entonces, que me traigan una solución. Pero no una solución cualquiera. Nada de lamentos. Y además, tampoco nada de tabúes: hablé un día de la cuestión de los armenios islamizados con el presidente de la República de Armenia, diciéndole que se debía hacer algo al respecto. Esta gente rechazada de todos lados es desgraciada. Hay que ayudarlos.

No estamos contra el Islam, tenemos seis magníficas mezquitas en Armenia, salvadas a pesar de las órdenes de Stalin que deseaba destruirlas. Irán hace lo necesario para que se renueven.

Somos una nación. Una nación, esta hecha de toda clase de gente, de los mejores a los peores, y de todas las religiones. Es normal que haya cristianos, judíos y musulmanes. Es necesario que Armenia vaya en esa dirección, que es también la de Europa.

 

NAM: Usted conoció a los tres presidentes de Armenia. ¿Puede hablarnos de ellos?

CA: No, no es mi propósito. Son hombres de buena voluntad. Pero a veces las situaciones cambian las voluntades… En todo caso, jamás un presidente me ha dicho un no. Hubiera preferido que me lo dijeran.

Ara, ¿qué es ser armenio hoy? Quisiera saberlo. Armenio de la Diáspora, ¿qué es? ¿Comer bien? ¿Beber bien? Tener su negocio y hablar del genocidio. ¿Es eso ser armenio? Es poca cosa.

 

 

Reportaje realizado por Ará Toranian

Nouvelles d’Arménie N° 178

Octubre 2011

págs  38 a 43

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