MATAR A UN HOMBRE, ES TAMBIÉN ATENTAR CONTRA LA HUMANIDAD …

Reflexión de los sábados de Rupén…

 

El día que al cordero le crezcan colmillos, arrastrará a los lobos al corralón…R.B

Creo que La Unión Soviética fue un periodo muy particular para el género humano, como lo fue el Arca de Noe para los animales durante cuarenta días que duró el “Diluvio Universal”.

 

Apenas encallada la embarcación sobre el Ararat en Armenia y  abiertas sus portezuelas los animales salieron disparados dejando atrás a Noe, de lado la ética y la maestranza que les hizo gozar de una paz y una hermandad jamás soñada entre bestias.

 

Aquella teoría: “Lo de uno es lo de todos”, a duras penas memorizada durante el viaje, quedó olvidada.

 

Fue sobre la marcha que descubrieron la fragilidad de esa supuesta hermandad difundida entre ellos, que no vivían bajo un mismo cielo, ni controlados como durante los cuarenta días bajo el efecto de la hipnosis a mano del Gran Capitán.

 

Mientras los animales se dispersaban por las laderas de los montes advertían que la igualdad entre ellos no era más que una ilusión, apenas un mito y que además existían grandes y notables diferencias entre ellos y demás animales; diferencias, que antes no las veían.

 

Los lobos comenzaron a acechar a los corderos con la excusa de que merodeaban sin autorización en sus campos privados.

 

Y no sé por qué, a esa escena le encuentro un parentesco con el  paseador de perros, que arrastra tras de sí quince canes mansos y obedientes de diferentes razas, tamaño y color, mientras ya sueltos y en sus respectivos ranchos, azuzan, amenazan y persiguen al primer forastero errante que se atreve cruzar por su terreno.

 

Hoy, un peligro latente acaba de presentarse, Azerbaiyán amenaza a Armenia con arrebatar de sus tierras ancestrales a Artzagh, (Nogorno Karabaj),  al igual que Nejicheván años atrás, habitadas desde el inicio de los tiempos por armenios; hoy es Artzagh, una tierra que pasó a pertenecer a los persas entre otros, hasta que fue adoptada por Rusia y, durante La Unión Soviética y, por motivos personales, fue incomprensiblemente prometida por Stalin a Azerbaiyán.

 

Alguien, dirigiéndose a los azeríes, decía: “Para ustedes, Karabaj es un territorio y para nosotros, la patria sacrosanta”.   Lo cual no deja de ser verdad.

 

Azerbaiyán cometió dos genocidios contra la población armenia de su país, destrozó y arrojó al río Arax las cruces de piedra de los cementerios armenios de la era cristiana en Nejicheván, considerados Patrimonio Cultural de la Humanidad por LA UNESCO. Derribó todas las iglesias armenias salvo la mayor que trasformó en mezquita y ahora quiere apoderarse de Artzagh para cometer los mismos sacrilegios y de paso, masacrar la población armenia al igual que lo hiciera en su país.

 

Que yo sepa, las guerras no las gana nadie…

La palabra es para entenderse y los brazos, para abrazarse…

Las armas no son juguetes para mayores…

Los genocidios no se vencen como no han de olvidarse el millón y medio de hermanos abatidos por los turcos y los masacrados por la población azerí en Bacú y Sumgait…

 

“Que Ala, símbolo de paz y cordura del Islam, ilumine la mente de sus creyentes, establezca la razón entre azeríes y armenios, por amor a sus hijos…”

Cordialmente  Rupén

raymond_berberian14@yahoo.com.ar

cuatro_demarzo@yahoo.com    

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