LOS “PURA SANGRE”

Al principio del siglo XX los otomanes se consideraban reliquias milenarias de “PURA SANGRE”, que si fueran caballos de raza selectiva y predilecta, encima se lo creían y  refregaban su prepotencia y su Imperio en las narices del mundo.

 

De pronto, desde Salónica, Cuatro caballos de la Apocalipsis , a los que más tarde se les sumó “El Ideólogo” Mustafá Kemal.  Aprovechando la incultura del turco, patearon el tablero, derrotaron al Sultan, se apoderaron del gobierno, encendieron la chispa del fanatismo racial contra los cristianos y toda la población saltó exacerbada a hacer patria, matando armenios.

 

Un asno, metido en medio de la multitud delirante, relinchó acusando con su sabiduría de cuadrúpedo a los “cristianos” de infieles y, de querer imponer su supremacía en toda Anatolia, amén de apoderarse de todo el pasto y los forrajes desde las llanuras del Ararat hasta Constantinopla.

 

Allí saltó un caballo de carro exteriorizándose con que los alemanes le podrían encontrar una cura al problema, ya que siendo también “Pura Sangre” a su modo, sabrían eliminar las razas inferiores de los pastizales, como un valioso aporte a su buen nombre y honor.

 

: ¡Genial! -Relinchó un potro, embebido de patriotismo barato, henchido el pecho de idioteces generacionales-: “Le pediremos solución inmediata a los alemanes. Ellos están siempre dispuestos a liquidar a quienes se autotitulan “Predilectos”. Son de raza aria o sea: Pura Sangre germánica”.

 

Una mula, medio escondida, asomó el cogote advirtiendo: ¡Herch! Los alemanes tampoco consideran a las razas superiores que no sea la de ellos, no nos tienen en cuenta, nos toman por semitas como a nuestros hermanos Bíblicos sionistas. Para ellos, los turcos, no somos más que “ech-chek”.

Mientras que el odio iba gestando y se acentuaba la rivalidad, los “Pura Sangre otomana”, iban acaparando sin miramientos los mejores pastizales, incendiando iglesias y degollando cristianos al paso, haciendo honor a su cultura tártara y mongoloide. 

 

Para interpretar a un animal hay que bajarse del caballo…

 

Un millón y medio de familiares masacrados y casi cien años de extranjerismo, los armenios de la diáspora, hemos finalmente aprendido el silbo de las víboras…

Cordialmente

Rupén(Raymond) Berberian

[email protected]

www.arteraymond.com.ar                   4 582 8652   

Audición radial:  INTEGRACIÓN ARMENIA.   AM 680

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


− siete = 1