La sociedad civil turca se atreve a conmemorar la tragedia armenia

La sociedad civil turca se atreve a conmemorar la tragedia armenia
Imagen de la concentración.

Claveles rojos sobre el pavimento. Velas del mismo color y una bolsita con huevos pintados: hoy es la Pascua cristiana, aparte del Día del Genocidio Armenio. Desde luego, no se llama así en Turquía: aquí, la palabra genocidio es tabú. Pero por segunda vez —la primera fue el año pasado— una muchedumbre de ciudadanos turcos se ha congregado en la céntrica plaza Taksim de Estambul para conmemorar la tragedia de 1915.
Al otro lado de un nutrido cordón policial, un grupúsculo con banderas rojas, fotos de Lenín y Atatürk y megáfonos potentes corea consignas contra el “imperialismo occidental” que utilizaría “la mentira armenia” para destruir la nación turca. Los gritos tapan a veces la tenue música de quienes se han sentado alrededor de los claveles. No hay megáfono ni consignas, sólo una frase común: “este dolor es nuestro, es de todos”. Un breve discurso denuncia “la deportación mortal, que claramente constituye un crimen contra la humanidad” de los armenios, realizada por el Imperio Otomano.

No usa el término ‘genocidio’, porque “es una palabra tabú y, además, un término jurídico concreto”, aclara Fatmagül Matur, miembro de la centrista organización Jóvenes Civiles, promotora del acto junto a un partido trotskista y una organización islámica.

“Nosotros no nos centramos en la definición estatal de la tragedia; queremos saber qué sienten los nietos de quienes fueron expulsados de sus tierras”. Personalmente, añade Matur, cree que el Estado debería disculparse con los descendientes armenios e incluso intentar restituirles sus casas, donde sea factible.

De momento, no parece que vaya a ocurrir: el embajador turco en Washington ha afeado al presidente estadounidense, Barack Obama, que conmemorara la ‘gran tragedia’, utilizando la expresión armenia “metz yeghern”. La influyente diáspora armenia norteamericana, por su parte, denunció que Obama incumpliera su promesa electoral de emplear la palabra genocidio con todas sus letras. No es algo simbólico: el siguiente paso será pedir reparaciones a Turquía, aclaró un diputado demócrata.

“Insistir en el término ‘genocidio’ bloquea el diálogo”, cree Matur. “Reconocerlo será tal vez el último paso del proceso, pero nosotros aún estamos en el primero”.

Lo mismo cree Rober Koptas, redactor jefe de la revista turco-armenia ‘Agos’. “Por razones pedagógicas no es útil hablar de ‘genocidio’ porque provoca reacciones airadas e impide un diálogo. Pero si la sociedad acepta afrontar su historia y debatirla, acabará usando el término. Este movimiento ya ha arrancado y crecerá: los turcos sienten el dolor armenio, quieren compartirlo, quieren redefinir la identidad turca y vivir sin este crimen a sus espaldas”.

A juzgar por las decenas de cámaras de televisión alrededor de los ramos de claveles, Turquía está tomando nota. Al otro lado de la policía, los de las banderas y los megáfonos se han quedado solos.

Fuente: El Mundo.es

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