LA SANGRE DEL SULTAN ROJO

Abdul Hamid II, era hijo del Sultán Abdul Aziz y hermano del Sultán Murat V. En 1876 su hermano asumiría como el nuevo Sultán del Imperio Otomano.

ABDUL HAMID  GENOCIDIO ARMENIO

Su débil carácter e ineptitud llevó a Abdul Hamid a tomar las riendas de la Sublime Puerta. Su gobierno marcó el principio del fin del Imperio Otomano como también el principio de lo que ha dado en llamarse la "Causa Armenia". La ira que desató la orden de aniquilamiento de 300.000 armenios durante los años 1895 y 1896, provienen de este nefasto personaje al cual la historia bautizó como el Sultán Rojo o el Gran Asesino.Su nieta se da lujos tales como tener una página en honor a su abuelo. Su primer crimen fue el de rechazar la creación del tan anhelado parlamento otomano.

SULTAN ROJO GENOCIDIO ARMENIO

Su hermano Murat V lo había propuesto de la mano del constitucionalista turco Midhat Pashá, quien fue el creador de la primera Constitución turca en 1876. La llegada de Hamid significó la llegada del autoritarismo extremo, del absolutismo ultrajante en el cual el poder se concentra en una sola persona. Es así, que la constitución turca que otorgaba prerrogativas claras para todas las minorías étnicas del Imperio fue derogada y Midhat Pashá expulsado hacia el exilio sin retorno. La guerra ruso-turca (1877-1878) produjo varias consecuencias que tensionaron sobremanera la convivencia entre las distintas etnias del Imperio. Una de ellas fue la inmigración de circasianos y tártaros a la región de Anatolia. Éstos y los kurdos se encontraban amparados por leyes totalitarias como la llamada Haffir o Derecho de Protección, en la cual se otorgaba permiso al pillaje hacia los cristianos. Más aún, uno de los permisos más retrógrados que otorgaba el absolutismo "Hamidiyé" era aquel por el cual "cualquier musulmán tenía permiso de probar su sable en el cuello de un cristiano". Rusia había avanzado sobre las ciudades de Batúm, Ardahán y Kars. A los armenios se los culpaba de traición por haber ayudado al avance de las tropas del Zar. Como escarmiento, el Sultán Hamid alentaba a que kurdos, circasianos y tártaros formasen escuadrillas de ataque llamadas "Hamidiyé", que se encargaban de saquear los hogares armenios, hasta dar muerte en caso de resistencia. Los rusos deseaban anexar a su Imperio, las ciudades que habían ocupado, poniendo como condición que protegerían debidamente a la población armenia. Es así que el 3 de Marzo de 1878 se firma el Tratado de San Stefano, en el cual el Imperio Otomano a través del artículo 16, propone a los rusos que dejen los territorios ocupados a cambio de la implementación de mejoras a las provincias habitadas por armenios. Meses más tarde, el 13 de Julio, se firma en el Congreso de Berlín, pero se invierte el número de artículo 16 por el 61, otorgando el mismo texto ambiguo sin especificaciones reales de mejoras para la población. Fue la primera vez que la diplomacia mundial tomaba cartas en el tema armenio. El Sultán Hamid entendió que los armenios aprovecharían la reforma administrativa del territorio del Imperio de 1864 la cual determinaba a Van, Erzerum (Garín), Bitlís (Paghesh), Sivás (Sepastiá), Diarbekir (Dikranapert) y Harpout (Kharpert), como las seis provincias del Imperio Otomano, para junto al zar conseguir la autonomía como lo había hecho Bulgaria años antes.

Por su lado, los armenios resplandecían desde Tiflís (actual Capital de Georgia y centro cultural de la intelectualidad y aristocracia armenia históricamente), esparciendo ideas iluministas hacia toda la población armenia.

Los conceptos de libertad y revolución fueron introducidos por autores como Hagop Melik Hagopián (Raffí) y Jachadur Apovian entre otros. El despertar nacional fue inminente. Fue así que a partir de 1885 y en adelante se formarían los principales partidos políticos armenios en el exterior pero con intensa actividad dentro del Imperio Otomano. A saber los principales exponentes eran: El Partido Armenagán, La Federación Revolucionaria Armenia, el Partido Hunchakian y el partido Ramgavar.

Las rebeliones comenzaron a hacerse fuertes en varias ciudades y pueblos como Zeitún y Sassoun. Los armenios respondían los ataques que los kurdos realizaban por mandato del Sultán. El mismo, ya no podía soportar que los armenios tuvieran contactos con el mundo exterior y con el protestantismo a través de los misioneros evangelistas que habitaban toda la Anatolia en busca de nuevos adeptos. De esta manera, a mediados de 1895 el Sultán Rojo ordenó que masacrasen armenios en toda la región de Anatolia, especialmente con aquellos vinculados a los partidos políticos y misiones religiosas de cualquier índole. Las reformas esperadas nunca llegarían. A comienzos de 1896, los armenios arremeten contra los kurdos por primera vez en la Batalla de Janasor y el 14 de Agosto en Constantinopla (Istambul) un grupo de armenios toma al Banco Otomano (Bank Ottoman) y amenaza con volarlo sino se llevaban a cabo las medidas prometidas. Era un llamado de atención hacia las potencias que financieramente dominaban el Banco. Los hombres no detonaron la bomba pero si detonaron la furia de Abdul Hamid quien ordenó nuevas masacres para las poblaciones aledañas a Istambul. La popularidad de Abdul Hamid en toda Europa y en América a causa de las muertes que dio éste a los armenios y más aún a los misioneros de las distintas potencias, se encontraba gravemente quebrantada. Mientras tanto, el emperador prusiano y los empresarios británicos se disputaban el trazado de líneas férreas en el Imperio Otomano. El descontento era grande y la tensión causada por las pérdidas territoriales en los balcanes era insostenible. Fue así que fue gestándose en Salónica (Hoy Thessalonikí, Grecia) un movimiento secreto, supuestamente progresista y racional: el Ittihad o "Partido de los Jóvenes Turcos". Sus conexiones con miembros de varias Organizaciones Secretas y diplomáticas de Europa y los Estados Unidos, harían al desplomar al Sultán Hamid. Fue justamente un 24 de Abril de 1908, cuando toda la población otomana, inclusive los armenios festejaron el cambio de régimen sin sospechar que la semilla destructiva que germinó Abdul Hamid II crecería potencialmente de la mano de los Jóvenes Turcos.

www.genocidioarmenio.org

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