LA FLOR DEL EDEN

Hovhannés Tumanyan 

Había una vez un comerciante en nuestro país que tenía una hija llamada Flor (Tsaghík).  Tsagík era muy linda, muy delicada y muy atractiva. Su padre la quería mucho. Una vez, al ir al extranjero por negocios le preguntó a ella: ¿Qué quieres que te traiga de regalo?

 

-Quiero que me traigas la Flor del Edén. -Bien, -le dice el padre-, te la traeré.  Va de un país a otro, termina sus compras y quiere encontrar la Flor del Edén para su hija. Pregunta a mucha gente, nadie sabe qué cosa es la Flor del Edén y donde florece. Al fin se encuentra con un hombre de edad avanzada, quien le indica un camino. Le dice que si vas por ese camino en tal parte encontrarás la flor que estás buscando. Pero ten cuidado con el Ogro Blanco, que vigila a la Flor del Edén.

Su corazón de padre finalmente lleva a tomar el camino que señala el viejo y sigue adelante. Después de mucho andar, llega al sitio donde crece la Flor del Edén. Cuando empieza a juntar las flores, se levanta un viento huracanado. Con la tormenta aparece un ogro, que no se parece ni a un hombre ni a un animal, pero aúlla como una bestia

-Porque arrancaste mi flor… es tu muerte ahora…

"Es tu muerte ahora" … se oyen voces por todas partes.

Ni muerto, ni vivo el hombre cae delante del ogro y dice:

-Perdóname, oh poderoso… mi hija había pedido…

-Te perdono, le contesta la bestia, solamente con una condición, que me entregues esa chica.

-Estoy de acuerdo.

-Ya que estás de acuerdo te perdono la vida, vete. Cuando veas que el cerro que está frente a tu casa, se cubre de blanco esa es mi señal, vendría a llevarme a Tsaghík.

El comerciante vuelve a su casa. La chica ingenua corre a abrazar a su padre; quien la besa y le entrega la Flor del Edén; pero ni una palabra acerca de lo ocurrido y sobre su compromiso; pero se pone triste. Cuando pasan los días se entristece más.

Una mañana, al levantarse observa que el cerro de enfrente de su casa se ha cubierto de blanco. Empieza a llorar. Le preguntan el motivo; ya no lo puede ocultar y comienza a contar lo que había ocurrido. Que él ha dado su palabra y ahora ha de venir el Ogro Blanco para llevarse  a Tsaghík.

-No es nada, padre, dice Tsaghík. No llores tú, yo me voy con el Ogro Blanco, sea lo que sea.

Mientras tanto el Ogro Blanco ha destrozado la puerta y vocifera:

-Donde está Tsaghík, donde… dámela…

Chilla y su aliento helado hace temblar lo árboles, se aterra el mundo, que podrían hacer los pobres. Bien vestida y adornada, con la Flor del Edén entre sus manos traen a Tsaghík y la entregan al Ogro Blanco, quien enseguida la atrapa con las alas del viento gélido y silbando maliciosamente la lleva a la gran hondonada del Monte Masis. Allí, en ese mundo inalcanzable, oscuro y helado estaba su morada de cristal.

Bajando de ese Palacio el Ogro llenaba de espanto al mundo, arrebatando y llevando toda clase de criaturas. Alli también llevaron a Tsaghík y la encerraron en ese palacio de cristal.

Así pasaron meses, una vez, al comienzo de la primavera, cuando el Ogro sale de su morada, la chica aprovecha para huir. Cuando el Ogro vuelve ve que Tsaghík no está. Se pone furioso y juntando toda su fuerza diabólica corre como la tempestad, y silbando como una víbora se lanza detrás de ella. Mientras la chica había llegado al pie del Monte Aragáts.

Al mirar atrás ve que se acerca el Ogro Blalnco. Pero hay que ver cómo viene, Dios me libre, del horror ella empieza a gritar, pidiendo socorro. Al clamar, por orden de Dios, se abre una puerta delante de ella, por donde se introduce  dentro de la montaña, y la puerta se cierra frente al Ogro.

Se enfurece más el gigante blanco y con sus largos brazos golpea la cima del Aragáts gritando -¿Donde esta Tsaghik?.

!Damela!…

Dejémoslo chillando ahí y nosotros vayamos detrás de Tsaghik y veamos que pasó despues que ella entró por esa puerta fantástica.

Tsaghík, se encontró en un parque paradisíaco donde miles de voces cantaban:

En el palacio de esmeralda, en un féretro de oro hechizado por la fuerza del mal, acostado está Arín, ni muerto, ni dormido y el mundo entero está de sombrío duelo. Está acostado, hasta el día deseado ese día luminoso, el vendrá, el vendrá con nueva vida, pleno de nuevo amor llorará dulcemente y dará besos.

Sigue adelante Tsaghík y de repente el parque se llena con alegres murmullos y se aparecen las tonadas de festivas canciones.

Ya vino, ya llegó su hermosa Reina, su querida,

Ahora se levanta del féretro gélido

Nuestro valiente Arín-Armanelin

Ahora se levanta el Rey el poderoso Arín-Armanelin.

Y sonreirán los brillantes hojos del mundo entero, brotarán, florecerán. Ahora caerá el hechizo del malvado enemigo, del Ogro Blanco. Ahora vendrá la vida tierna, el perfume de las flores y el brillo del sol.

Y justo, cuando Tsaghik se adelanta, ¿saben que vé?. En el parque, un palacio esmeralda, en el palacio un féretro de oro, en el féretro un jóven.

Un hermoso adolescente, que no está dormido, ni muerto.

Apenitas respira. Al verle se emociona mucho, ya no resiste, empieza a llorar, se inclina y lo besa. Las gotas de sus lágrimas caen sobre la cara del joven, quien abre sus ojos, se levanta y se pone de pie como uno de los plátanos que crece en este paraíso.

Es él justamente, el joven Arín-Armanelín.

-¿Quién eres tú hermosa niña? le pregunta Arín-Armanelín,

¿Cómo caíste en este mundo?

Y Tsaghík empieza a contar lo que había sucedido, como había caído prisionera del Ogro Blanco, que también ahora le está persiguiendo.

-Yo oigo, oigo su vos brutal; le contesta Arín-Armanelín, a mí también me ha hechizado, hace meses, dejándome como en un mortífero sueño. Así hace todos los años. Debía permanecer así hasta que alguien rompiera su hechizo. Tú fuiste esa persona. Ahora saldré a hacerle frente.

Enseguida toma su espada de centellas y sale afuera. Las dos fuerzas enemigas se chocan y empieza una lucha encarnizada. Golpean y golpean, mesclando cielo y tierra. Desde las negras nubes brama el Ogro Blanco; Arín-Armanelin ruge pavoroso agitando su espada de centellas. La tierra tiembla y se estremece desde sus entrañas. Al término de la lucha, el Ogro Blanco; vencido, se retira lloroso a su lúgubre reino, gruñendo. La gran hondonada del Masis se pliega sobre el palacio helado de cristal. El mundo le queda al bello vencedor.

Una fiesta digna de los dioses tiene lugar en el valle del Rio Arax. Arín-Armanelin  se casa con Tsaghik. La naturaleza esparce con abundancia sus rosas y flores perfumadas, hombres y animales, hormigas y pájaros entremezclan sus alegres clamores, sus danzas y bailes y sobre ellos el Arco Iris forma su magnífica bóveda. Alegremente brilla el Sol vivificante de la Primavera para todo el mundo.

 

BREVE HISTORIA DE LA LITERATURA ARMENIA

Selección y traducción

por

JORGE SARAFIAN

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