Hace 92 años hubo un encuentro histórico entre el Presidente de EE.UU. Wilson con los presidentes de dos Delegaciones que representaban a Armenia y al pueblo armenio, Avedis Aharonian y Boghos Nubar Pasha en París.

 

Recién habia finalizado la Primera Guerra Mundial y ya comenzaba a actuar el Congreso de la Paz cuya gestión se prolongó por meses porque entre los asuntos a resolver estaba la cuestión puntual de efectuar el trazado de un nuevo mapa político mundial.

 

Los vencedores Aliados competían desenfrenados los modos de repartir el “botín de guerra”, especialmente Gran Bretaña y Francia habían asumido el protagonismo para obtener mayor beneficio de los “frutos” obtenidos por la victoria y ofrecer a sus pequeños y grandes asociados migajas del reparto del

“botín”. Rusia había liquidado el Imperio Zarista y se debatía en resolver las complejas cuestiones de una gran revolución interna y por ello estaba ausente de la competencia de las super potencias en la configuración del nuevo ordenamiento mundial. La Alemania Imperial había sufrido una derrota demoledora y aguardaba impotente el dictámen determinante que surgiría del enfrentamiento de las partes en la conformación del mapa político del nuevo colonialismo.

 

En el escenario de la política internacional había hecho su aparición un nuevo actor, los Estados Unidos de Norte América, aunque no había sido parte del estallido y del desarrollo de la Primera Guerra Mundial, sin embargo en los últimos tiempos había cooperado activamente suministrando alimentos, armamento y fuerzas de combate y además había asumido la protección de refugiados y asistido a sus necesidades más elementales.

 

Fue en este cuadro de situación que el Presidente Vudro Wilson llegó a París acompañado por una nutrida delegación donde permaneció por espacio de seis meses y pudo observar de cerca las tratativas y participó activamente en deliberaciones para la configuración del nuevo mapa político mundial.

 

Mientras Gran Bretaña y Francia se debatían en el reparto de las distintas regiones y disfrazaban sus intenciones tras la máscara de una ideología tendiente a sustituir el anterior sistema de opreción por un atractivo ordenamiento democrático que garantizara a los distintos pueblos ser gobernados por autoridades populares y liberales, era natural y obvio que EE.UU.apareciera como el abanderado de esas consignas y liderara esa tendencia desde posiciones de vanguardia.  Por consiguiente, el actual Presidente de EE:UU. V. Wilson fue el verdadero campeón de la proclama de aquella sublime, humanitaria y altluista intención y se consagró como el defensor y el sosten de esos ideales.

 

Un primer punto del agenda del Congreso de la Paz de París, sino el principal, era sin dudas, la configuración de un nuevo mapa político sobre las ruinas de lo que fuera el Imperio Otomano. El “Hombre enfermo” de Europa ya no existia y Gran Bretaña y Francia debían reacondicionar el Viejo Mundo, desde el norte de Äfrica hasta el Medio Oriente y desde el Asia Menor hasta el Mar Caspio.

Indudablemente el principal interés de los campeones Aliados era establecer su dominio sobre las reservas de ORO NEGRO, paralelamente debían satisfacer los apetitos de sus asociados y de otros poderes de gravitación efectiva como lo eran las pretenciones de crear un Hogar Judío impulsados por el desarrollo y crecimiento del Sionismo y de la Masonería.

 

¿Qué otro pueblo que no fuera el armenio tenía efectivos fundamentos y derechos inalienables de presentarse como aspirantes autorizados ante los Aliados vencedores? Testimonios de ello su participación en todos los frentes de lucha, tanto en los enfrentamientos Ruso-Turcos, como el Cercano Oriente con los batallones de Voluntarios combatientes armenios y de las divisiones de la Legión armenia de Oriente peleando heroicamente junto a los Aliados, y había llegado la hora de cosechar los frutos merecidos de su esfuerzo como “Aliado Menor”.

 

En el marco de estas complejas condiciones del desarrollo de sucesos histórico-políticos habría de ver y entender el propósito del encuentro del 19 de Abril de 1919 del Presidente Wilson con Avedis Aharonian y Bogos Nubar Pasha.

 

Aharonian encabezaba la delegación de la flamante República Independiente de Armenia y Bogos Nubar representaba la llamada Delegación Nacional creada por la Asamblea de los Armenios Occidentales.

 

Mucho se ha escrito al respecto y existe un frondoso  dossier de registros y documentos con las que ambas delegaciones presentaron al mundo sobre  la Cuestión Armenia en referencia a este episodio histórico. Ambas delegaciones incurrieron en innecesarias actitudes y cometieron errores al extremo de arrojar inflamable combustible sobre las llamas que fogocitaban la discordia nacional de los armenios. Boghos Nubar tenía el apoyp de Andranik y juntos se empecinaban en llamar “República del Ararat” a la República Armenia y le negaban el derecho de representar la totalidad del pueblo armenio. En tanto el abanderado y vocero del ideario de los armenios orientales en el seno del Consejo Nacional Armenio de Tiflis, Avedis Aharonian, nunca estuvo de acuerdo con las pretenciones de los armenios occidentales en la creación de una Armenia que se extendiera de “Mar a Mar” como condición absoluta para la dilucidación cierta de la Cuestión Armenia.

 

Sin embargo, fieles a la verdad histórica debemos destacar que a pesar de todas las desaveniencias internas, ambas delegaciones con el apoyo de todas las fuerzas armenias en esos momentos decisivos de la historia, supieron coordinar sus esfuerzos y pudieron presentarse unidos ante los Poderes que trazaban los destinos del mundo y exteriorizar un pensamiento acorde a los niveles propios de estadistas que son ejemplo de enseñanza para los cuadros políticos armenios, aún en nuestros días. La labor conjunta de Aharonian y Boghos Nubar es testimonio fiel que refleja la madurez política de los agentes sociales para obrar de modo coordinado y con actitudes de complementarse reciprocamente.

 

Previamente, el 26 de Febrero de 1919 en la sesión oficial del Congreso de la Paz de París, ambos residentes de las delegaciones armenias habían intervenido y presentado sus proposiciones por separado. El discurso de Aharonian contenía aspiración se extendiera las fronteras de la República Armenia hacia Trabizonda y las provincias de Garín, pasando por Van y Bitlis para posibilitar a los armenios una salida al Mar Negro. En cambio Bogos Nubar aspiraba la creación de un “Hogar  Armenio” en Silicia bajo mandato y protección de la República Armenia.

 

Es obvio que respecto las formulaciones de ambas delegaciones los Grandes Aliados tenían sus propias iniciativas y posiciones políticas. Por esos motivos ambas delegaciones armenias desarrollaron ardua tarea ante Gran Bretaña y Francia para que en la “cocina” de las negociaciones de los poderosos no se soslayara el derecho del pueblo armenio a una justa reparación. En cambio el encuentro con el Presidente de EE.UU revestía especial significado porque el Congreso había acordado el principio que le fuera confiado a V. Wilson la responsabilidad del trazado del Laudo Arbitral.

 

Documentos históricos, archivos de estados y las memorias de partícipes y de protagonistas de dichos episodios afirman que el Presidente Wilson demostró

cordial acogida y prometió considerar las formulaciones efectuadas para dirimir favorablente una resolución sobre la Cuestión Armenia cuya coronación se concretó con la inclusión de la idea del Hogar Armenio y el trazado de las fronteras entre Turquía y Armenia, documento que se conoció como “Fronteras Wilsonianas” resultado del Laudo Arbitral asumido.

 

Ya transcurrieron 92 años  desde aquel memorable e histórico encuentro. Es cierto que el encuentro dio sus frutos y se firmó el Tratado de Sevrés, sin embargo la historia registró un rumbo distinto y evolucionó de modo muy diferente. Estimamos que este no es momento indicado para referirnos a las razones por los que la Cuestión Armenia no obtuve una ecúanime resolución política.

 

Sin embargo creemos es oportuno recordar que a pesar de todas las desavenencias existentes, el pensamiento político de los armenios está preparado para presentarse al mundo con proyectos y discursos coordinados y de manera unificada cuando suene la hora de la reparación del daño sufrido.

 

“Azad Or”

14 de Abril 2011.-

 

Nazaret Berberian.

Enviado por Gara, Buenos Aires

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