Francia y el genocidio armenio

EDITORIAL DIARIO LA NACIÓN

Editorial II

Publicado en edición impresa

Una ley francesa califica de delito el negar, como hace Turquía, que la matanza de armenios fue una acción genocida

El Senado de Francia acaba de aprobar, como se esperaba, el proyecto de ley que tipifica como delito la negación de los genocidios, que son ciertamente delitos de lesa humanidad, incluidos entre ellos al perpetrado por los turcos contra los armenios, a comienzos del siglo XX, durante la caída del Imperio Otomano.

La pena para quien cometa el nuevo delito es de hasta un año de cárcel y la posibilidad de ser, además, multado con una cifra superior a los cincuenta mil dólares. Valérie Boyer, la diputada que ha impulsado la ley, ha defendido el espíritu de la norma en un artículo en el que sostiene: “Los franceses de origen armenio tienen derecho a ser protegidos en su territorio de las terribles propagandas que ensucian la memoria de sus familiares masacrados. Para ellos, reclamo la protección de la república contra esa insoportable agresión moral”.

La legisladora afirma, además, que la negación de genocidios confirmados equivale a prolongar la intención genocida sobre las generaciones siguientes y atentar contra su dignidad humana.

Pese a que la norma no está, en rigor, expresamente dirigida contra ningún país en particular, Turquía, cuya historia oficial aún niega obstinadamente que el genocidio contra los armenios haya existido, ha reaccionado con inusual aspereza, intolerancia y hasta con amenazas de represalias dirigidas contra el país galo y sus autoridades. Esto debe leerse como una señal de que Turquía no está aún madura para investigar seriamente, considerar serenamente y reconocer, sin complejos, cuál es la verdad histórica.

Las relaciones de Francia con Turquía han quedado tensas. Lo que no es necesariamente una novedad. El presidente Nicolas Sarkozy es uno de los más abiertos opositores al postergado ingreso de Turquía en la Unión Europea. Turquía, que aspira a ser reconocida potencia regional, ha suspendido la cooperación militar, económica y política con Francia.

Se trata de un problema complejo, pero si hay algo indiscutible es la matanza sufrida por los armenios. Turquía reconoce que el Imperio Otomano mató a cientos de miles de armenios, pero, con distintos argumentos, rechaza que se tratara de un genocidio, es decir, del intento de exterminar a los armenios.

Los críticos del proyecto de la diputada Boyer afirmaron que, cuando sólo faltan tres meses para las elecciones presidenciales, la finalidad del texto es electoral, pues en Francia hay 500.000 votantes de origen armenio.

Sin embargo, como decíamos, se trata de un problema nada sencillo. Recordemos que en 2005 un tribunal turco celebró una vista en la que se sometía a proceso al escritor turco Orhan Pamuk, quien posteriormente ganó el Premio Nobel de Literatura. Se lo acusaba de haber declarado que un millón de armenios “fueron asesinados en estas tierras entre 1915 y 1917 y nadie se atreve a decirlo”. Debido a las fuertes críticas internacionales, la causa se archivó.

Lo cierto es que la airada reacción turca con motivo de la sanción de la reciente norma francesa no se condice, creemos, con la tolerancia, autoestima, y hasta con la cuota de grandeza que las potencias emergentes debieran mostrar a la comunidad internacional.

Enviado por Gara-B. Aires

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


2 + dos =