En verdad os digo que si no os volvéis y hacéis semejantes a los niños en la sencillez e inocencia, no entraréis en el reino de los cielos

“En verdad os digo que si no os volvéis y hacéis semejantes a los niños en la sencillez e inocencia, no entraréis en el reino de los cielos”.

San Mateo –XVIII-3

 

Con maliciosas tretas, muchos pretenden la felicidad. Equivocan el camino y el designio. La felicidad no es lo que ellos suponen, y es natural que al cabo se sientan defraudados y descorazonados. El reino de los cielos, que paz en el alma y dulzura interior,  no es la gran casa lujosa, ni ninguna riqueza material.

Para conseguir cosas puede servir la malicia; pero ella no mejora el espíritu. La sencillez y la inocencia que Jesús nos recomienda son tesoros de otro orden y son precisamente de aquellos que contribuyen a la dicha. La sencillez en las palabras y en los actos es algo inseparable del verdadero cristiano. Cuanto enreda y complica la vida es perjudicial. Volverse inocente, es decir, limpiarse la propia alma, purificarse en las ideas y en los sentimientos, es conquista preciosa.

 

Las Enseñanzas de Jesús

Constancio C. Vigil     

www.armspain.com

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