El reconocimiento de la moral

N. Lygeros

Traducción al español de Olga Raptopoulou y Eduardo Lucena González

¿Por qué no lloras al oír la palabra genocidio? ¿No te apenas por los inocentes? ¿Prefieres el olvido? ¿No los oyes esperar en el silencio de la tierra? ¿Te has olvidado de ellos detrás de las rejas? ¿No ves los vientres rasgados? ¿No escuchas los gritos de las mujeres que son violadas por los bárbaros? ¿No ves los montones de cabezas de hombres? ¿Qué es exactamente lo que quieres olvidar, el dolor o tus culpas? ¿Sólo porque no estabas allí no tienes entonces por qué estar aquí ahora? ¿Habrías por lo tanto escrito el genocidio para que los próximos seres humanos no lo olvidaran? ¿Acaso sabes que no harías nada entonces tampoco? ¿Acaso te preguntas si colaborarías con los bárbaros para salvar tu pellejo? No quemarías mujeres como ellos; sólo cerrarías tus ojos para no ver, ¿no es así? ¿No estás cerrando tus ojos ahora también para no llorar? ¿No te es suficiente un genocidio para llorar? ¿Qué más quieres? ¿Simplemente no tener casa o trabajo? ¿Esto es lo único que te tortura? ¿Entonces, nunca has aprendido qué significa el dolor? ¿Quieres creer que los tuyos no tienen nada que ver con el genocidio? ¿Quieres que seamos neutrales y no nos afecte nuestra historia? ¿Acaso no quieres tener historia, para que no te recuerde que no has hecho nada por nuestro genocidio? ¿Quieres sencillamente vivir sin conciencia? ¿Para no tener remordimientos? Sin embargo, quieras o no, el genocidio existe; como existen los inocentes y los justos. Incluso los bárbaros existen. No quieres tomar partido porque no conoces el tema. Pero el tema conoce tu postura. Nuestro genocidio no será reconocido por su neutralidad. Tu postura no cambiará nada. No quieres ver al que escribe la historia, pero la historia se escribe. Las decisiones venideras no te pertenecerán, pero van a existir con independencia de ti. Cada día podrás ver más y más estados reconociendo nuestro genocidio y tú no habrás hecho nada. Consideras que tienes el derecho de expresar una opinión sólo porque has nacido con nosotros, mientras que lo único que tienes es un deber. Es en el nombre de la memoria donde la Humanidad está escrita, en ningún otro sitio. Tienes la suerte de pertenecer a los siguientes; sin embargo, tu forma de pensar te ha dejado atrás con los anteriores. No has cambiado porque no te has muerto todavía; e incluso cuando mueras, aun así, no vas a cambiar nada. Has decidido ser neutral porque eras inútil. Pero ahora que nuestro genocidio se va reconociendo, sabes cuál era tu papel en este proceso. No te molesta sólo el genocidio sino también el reconocimiento. El primero nunca sabrá de tu existencia, pero el segundo te reconocerá.

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