Drama con acentos épicos sobre el fondo del genocidio armenio

Fuente: http://www.elpais.com.uy/.

Estreno. Se editó en DVD "El destino de Nunik" de los hermanos Taviani

GUILLERMO ZAPIOLA

El tema tiene su peso, y el nombre de sus directores importa. Reconózcase de todos modos que podría ser mejor "El destino de Nunik", drama dirigido por los italiano Paolo y Vittorio Taviani que ha salido en DVD.

Los armenios suelen decir que el asesinato en masa de su pueblo (un millón y medio de muertos a cargo del gobierno turco, en 1915) fue el primer genocidio del siglo XX, período poblado por cierto de crímenes de dimensiones colosales. No es del todo cierto: lo preceden, por lo menos, los varios millones de congoleses que hay que colocar entre 1890 y 1914, en el debe del rey belga Leopoldo II y su socio comercial Henry Morton Stanley.

De todos modos resulta difícil minimizar el horror de lo que les ocurrió a los armenios durante la Primera Guerra Mundial, un encadenamiento de brutalidades que corresponde sumar a varias otras que ocurrieron en las décadas siguientes. Acaso porque los armenios disponen de menos prensa que otros, y porque mucha gente no ha querido pelearse con los turcos (que al menos hasta hace poco seguían negando que hubiera ocurrido nada grave) el tema ha sido poco tratado, empero, por el cine y la televisión. Apelando a la memoria, que por cierto puede fallar, se pueden señalar a lo sumo Los cuarenta días de Musa Dagh (1982), un endeble telefilm de Sarky Mouradian basado en novela de Franz Werfel, y la más ambiciosa Ararat (2002) de Atom Egoyan (que incorporaba el genocidio a un mecanismo más amplio sobre la memoria, la identidad o el olvido) como antecedentes de esta película de los hermanos Taviani.

Los maestros italianos, autores de films fundamentales como Padre padrone (1976), La noche de San Lorenzo (1982) o Kaos (1984), se inspiraron esta vez, libremente, en una novela de Antonia Arslan, La casa de las alondras, cuya adaptación al cine se encargaron también de escribir. La acción transcurre en 1915, y la protagonista (Paz Vega), joven armenia enamorada de un oficial turco, ve cómo sus compatriotas afincados en Turquía comienzan a ser masacrados inmisericordemente por el ejército, siguiendo instrucciones de un gobierno alinea- do con Alemania en lo que entonces se llamaba La Gran Guerra. Esa mujer y otras se verán empujadas a un éxodo a través del desierto a lo largo del cual padecerán otros vejámenes y horrores.

No es imprescindible ser armenio para agradecer a los Taviani que hayan vuelto a hacer un film que recupera un trozo de la memoria histórica del siglo XX, y corresponde también poner en el haber de los cineastas los esmeros de reconstrucción de época, vestuario y cuidado fotográfico con el que enmarcan su tragedia.

Un reparo, si se quiere: su película es solamente buena, y pudo ser grande. Peca de cierta artificiosidad, de academicismo, de algún exceso de pretensión que enfrían el drama en lugar de comprometer con él a su espectador. Rezongo de desconforme impenitente, acaso. Sea como sea, los valores de producción están en su sitio, el elenco es interesante, y el tema merecía ser tratado en la pantalla. Sigue siendo cierto que se queda a medio camino, y que los Taviani tienen mejores.

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