Cosas que no esperas encontrar en un yate

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Muchos se habrán puesto alguna vez a imaginar cómo podrían decorar un yate propio, pero la mayoría nunca llegarán a incluir algunas cosas disponibles en el mercado del lujo. Nos referimos a accesorios más propios de una mansión de millonario que de una embarcación. La periodista Laura Teit recopila algunas de ellas para Yahoo en Estados Unidos. Tú decides si son un extra impresionante o una horterada en toda regla.

Una pista de baloncesto

No es un caso aisaldo, sino un complemento habitual en los barcos de recreo de los supermillonarios. Tiene su lógica, porque también puede utilzarse como helipuerto. El productor  David Geffen y el cofundador de microsoft Paull Allen son algunos de los magnates que disfrutan encestando por los siete mares. También se rumorea que hay quien obliga al mayordomo a zambullirse cuando una pelota cae al océano.

Una sala de conciertos

El sultán de Omán tiene uno en su barco. Nadie que no pertenezca a su corte ha puesto nunca los pies en la moqueta. El buque es impresionante, con nada menos que seis cubiertas, casi siempre encapotadas para evitar el calor sofocante del suroeste asiático. El escenario de su sala de conciertos es de lo más impactante: tiene capacidad para cincuenta músicos.

Un acuario

Casi todos sabemos que Roman Abramovich es millonario y dueño del Chelsea. También es el propietario del Eclipse, seguramente el yate más caro del mundo, con un coste de más de 774 millones de euros. Dentro encontramos una piscina, un submarino y un completísimo acuario con gran variedad de especies.

Un circuito de carreras

La competencia más directa del Eclipse es el barco Streets Of Monaco, que ahora mismo se construye en Monte Carlo. Anuncian que, una vez terminado, será el yate más caro del planeta. Quieren convertirlo en un símbolo nacional del principado, con reproducciones a escala de los lugares más emblemáticos de este pequeño territorio, entre ellos el Hotel de París, el famoso casino y el trazado del circuito de Fórmula 1.  En vez de cubierta, tendrá calles,  edificios y una playa.

Un busto gigante de Diane Von Furstenberg

Se trata de un capricho más barato que los anteriores, pero también mucho más excéntrico. La idea se le ocurrió al marido de esta señora, Barry Diller. Este magnate de los medios compró el Eos en 2007 . Un gesto digno de  Paco "el Pocero", que plantó una estatua de su familia en mitad de la urbanización que construyó en Seseña. Otro detalle muy comentado del barco es su escalera de cristal.

Yahoo.es

 

 

Redacción por www.armspain.com

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