Con todas las fuerzas

Editorial de "Troshag", órgano central de la FRA-Tashnagtsutiún

No corresponde a la realidad, la opinión de tinte soviético diciendo que el estado independiente armenio de la historia contemporánea, fue creado por la voluntad de otros. Por supuesto que, fuera de toda duda, las coyunturas surgidas en la región caucásica, tuvieron su rol desde el punto de vista del destino de la armenidad. Esto, sin embargo, no significa que fueran el único factor para el renacimiento del estado nacional.

Es un hecho histórico que cada vez que se presentó la ocasión, Armenia se independizó gracias a la lucha unida de su pueblo disperso por el mundo. Durante la Primera Guerra Mundial, la fuga de las fuerzas rusas del frente caucásico creó la primera de las ocasiones para que Armenia se vuelva un estado independiente, después de una ausencia estatal de siglos del escenario internacional.

Pero ¿cuál hubiera sido la situación, si los armenios, con todas sus fuerzas con que contaba, no hubiera logrado Sardarabad, Pash Aparán y Gharakilisé? Es directamente absurda la idea que siguen insistiendo algunos, respecto a la República de Armenia del 28 de Mayo, diciendo que es una estructura estatal creada por Turquía, ya que el objetivo que ella perseguía, era, evidentemente, la eliminación de toda la armenidad.

A fines del siglo pasado, una de las razones del derrumbe de la Unión Soviética, fue la cuestión nacional, que luego de los destellos de libertad que irradió Gorbachov, encontró su expresión en la lucha de liberación del pueblo de Nagorno Karabagh. Esa lucha fue coronada con el triunfo, gracias a que se coordinaron todas las fuerzas de toda la armenidad.

Con el mismo razonamiento, hace más de cuatro décadas que también avanza en forma exitosa la tarea por el reconocimiento internacional del Genocidio. Gracias al acuerdo panarmenio logrado, los gobernantes del mundo no se atreven ya a relegar esa cuestión nuevamente en sus polvorientos estantes. Hasta ahora todos los intentos de hacer eso, han fracasado. La cuestión es simple: los pequeños pueblos, como el armenio, triunfan en el escenario político internacional, cuando actúan con un proyecto nacional y el esfuerzo unido, con sus principales protagonistas y presentadores. De otra manera, la combatividad fácilmente podría derivar en perjudiciales luchas internas.

Es por esta causa que, por ejemplo, los opositores políticos de la armenidad no dejan pasar la ocasión de utilizar todos los métodos de lavado de cerebro, para convencer a nosotros y al mundo, que en cuanto a la comprensión y prosecución de la cuestión del genocidio se refiere, los armenios de la patria y los de la diáspora tienen posiciones divergentes. Está claro que hasta los más fuertes le temen al principio de Charentz: el de la lucha unida.

Por lo tanto, para asegurar la existencia de la armenidad, es necesario aprovechar toda la potencialidad de todos los armenios. No solamente en tiempos de decisivas cuestiones bélicas, sino también, en la lucha cotidiana de lo político y lo diplomático.

Armenia completó sus primeros veinte años de su existencia estatal independiente en difíciles condiciones. Como cualquier estado soberano, la independencia de la República de Armenia se debe conquistar con la esforzada lucha de todos los días. No hay nada sorprendente en esta realidad. El estado, como el individuo, es un ente que vive y respira. Cualquier descuido y doblez puede amenazar su existencia incluso.

A pesar de haber ingresado a su tercera década, la república todavía no ha sido consolidada. Se enfrenta a cuestiones para cuya solución es necesario que el estado aplique diversos planes que la fortalezcan. Muchas veces, debe elaborar dichos planes.                                                                                                

Armenia no está en condiciones de continuar como estado independiente durante un tiempo prolongado, sin tener todos los atributos de un estado moderno. Y un estado independiente en la perspectiva de los tiempos, es la principal garantía de la existencia de una nación y su cultura. La existencia futura depende de la fortaleza, la calidad y la competitividad de las estructuras estatales de Armenia. Consecuentemente, es la garantía de la defensa de la identidad de la sociedad armenia, en gran medida.

Por lo tanto, la responsabilidad es de todos. Por la continuidad del estado de Armenia, es responsable toda la armenidad. La armenidad de la patria y la que está dispersa por todo el mundo.

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