Comentarios sobre “nuevas” elucubraciones en torno al Genocidio de Armenios.

 Cuando se pretende confundir a la opinión pública de los armenios "diasporáneos", heredederos de las 1.500.000 víctimas del genocidio  de 1915/1923, la prensa interesada y los sectores fundamentalistas del "nacionalismo enfermizo" que caracteriza el comportamiento de un pretendido "lobby" armenio en defensa de la reivindicación de los derechos irrenunciables de todo un pueblo alevosamente inmolado,  suelen aparecer notas y comentarios del tenor reflejados en el artículo que va más abajo.

 

Unos exigen indemnización material, especialmente dinerario, y fijan montos concebidos por especuladores interesados. Otros, esgrimimiendo derechos históricos milenarios de pertenencía sobre extensiones  geográficas, RECLAMAN restitución de territorios que dicen fueron indebidamente usurpados por el la República de Turquía de sus originarios dueños, los armenios.

 

Sin embargo ninguno de ellos señala los caminos a seguir para obtener lo anhelado. Tampoco hacen conocer a que especie de procedimientos habría que acudir para lograr la ansiada reparación del daño causado por dicho genocidio.

 

Desde hace un año venimos indicando la necesidad que los sectores oficiales de las Instituciones principales que acompañaron la causa iniciada por el Escribano Gregorio Hairabedian se reunieran y debatieran sobre ese particular para arribar a conclusiones consensuadas por el conjunto de la Colectividad Armenia de Argentina ¿cómo continuar la gestión en ciernes a partir de la sentencia del Juez Oyarbide de la Justicia Argentina? Nada de esto saben los  armenios de USA, Unión Europea, Rusia incluyendo inclusive el Gobierno Oficial de la República Armenia.

 

En este 97° Aniversario del 24 de Abril, las entidades  tradicionales y clásicas reiteran aquello que hace 50 años iniciara una generación de armenios nacidos en Uruguay y en Argentina, hecho que pretenden seguir ignorando los conductores y líderes de los llamadas Organizaciones Nacionales Armenias.

 

La falta de iniciativa creadora y la concepción de nuevos proyectos están ausente en el pensamiento de los conductores del incierto destino de la existencia misma de la llamada Diáspora Armenia. Sin embargo cuando aparecen algunas ideas innovadoras, originales por lo funcional que son al momento presente de la Política Internacional de este incierto Mundo Globalizado, se alzan las voces de los sempiternos conductores de la anarquizada Diáspora y "tildan", "etiquetan" y combaten a ciertos elementos juveniles que propician soluciones acorde los tiempos presentes para dirimir en base a la Verdad y la Justicia la enojosa cuestión que divide a los pueblos armenio y turco. Hacemos por el momento exclusión de los Poderes Ejecutivos de ambos estados y nos referimos exclusivamente a pueblo llano y popular de ambas etnias. Y hete aquí nuevamente se hace aparecer la mano astuta de la Diplomacia de Turquía de seducir a "incautos", "cándidos"y "débiles" armenios que optan por iniciar la impostergable reanudación de las interrumpidas relaciones de amistad de los pueblos que frustró y liquidó hace ya casi 100 años el atroz genocidio de armenios perpetrado por el fundamentalismo "Chauvinista" de un "Turquismo o Pan Turanismo" ideado por Zía Golpack y sus seguidores que enfrentaron  el emergente nacionalismo integrista de los armenios en la Patria Común Otomana, Constitucional y Parlamentarista propugnado por los sanos elementos pensantes como los Midhad Pasha y Krikor Odian.

 Ya la seguiremos más adelante.

 Gara

Falsificando la historia

Opinión

 
   

Desde hace varios años ya, Bakú viene intentando –y por ciento con cierto éxito en ello– generar artificiosamente el conocimiento de que Armenia cometió genocidio contra la población azerí de la aldea de Khodjalú. Utilizando todo el arsenal de medios económicos a su disposición, y léase bien, contando con la complicidad de quienes venden su opinión al mejor postor, Azerbaidján logró hace semanas un supuesto reconocimiento en México. 

El universo virtual de internet está plagado de sitios que atacan abiertamente a Armenia y Karabagh con acusaciones carentes de toda verdad y con el único fin de lograr animadversión contra Armenia. Y seguramente lo consiguen con muchos desprevenidos. Sin embargo, lamentablemente los armenios no hemos logrado tejer una red de protección contra estas iniquidades que enervan.

Todavía pensamos que al tener la verdad de nuestro lado, el mundo abrazará nuestra causa. Toda una ingenuidad en momentos en que podemos ver cómo se compran voluntades al precio de sólo un viaje de placer. O menos aún, con la promesa de negocios que están únicamente en la imaginación de los tunantes diplomáticos azeríes.

Por estos días se cumplen veinte años de una verdadera masacre, la que se cometió contra los armenios del pueblo de Maraghá, ubicado al norte de Artsaj. En efecto, el ejército azerí capturó esa población el 10 de abril de 1992, manteniéndola en su poder apenas un día. Pero esas pocas horas fueron suficientes para asesinar cruelmente a más de cuarenta pobladores civiles. Otros cincuenta fueron tomados como rehenes –en su mayoría mujeres y niños– y casi veinte de ellos jamás retornaron a sus hogares, desconociéndose hasta el momento su paradero. Las fuerzas de liberación karabaghíes lograron recobrar Maraghá en la jornada siguiente, pero al hacerlo se encontraron con un espectáculo espeluznante. Cuarenta y tres cadáveres mutilados, decapitados, sin ojos o con la lengua arrancada estaban desperdigados por todo el pueblo. Sus viviendas habían sido saqueadas e incendiadas.

Lamentablemente, a pesar de la existencia de pruebas y testimonios directos de quienes sufrieron la perversidad azerí, el tema no encontró espacio destacado en la prensa mundial. Tampoco se hicieron eco de la narración que la baronesa Caroline Cox hizo del funesto episodio en su libro “La limpieza étnica continúa”.

Azerbaidján ha hecho de la mentira y el fraude una forma de diplomacia. Y tan mal no le va, pues como decimos al principio y ratificamos una vez más, los medios económicos que tiene a su disposición rompen con la barrera de la conciencia humana, a veces tan ruin y propensa al fácil olvido.

¿Cómo contrarrestar estos intentos de falsificar la historia? En primer lugar, el gobierno armenio debe reconsiderar su política exterior tan pasiva hasta el momento. Ya en otras oportunidades hemos hecho referencia a la enorme diferencia de actitud entre nuestros embajadores en comparación a los de nuestros adversarios Turquía y Azerbaidján.

Ereván debe aprovechar al máximo la tarea que las distintas organizaciones de la Diáspora desarrollan en pos de la reivindicación de los derechos de todo el pueblo armenio. Sin embargo, en muchas ocasiones se ha desdeñado o ignorado dichos esfuerzos, en beneficio de no se sabe qué fin. No podemos permitir más que nuestra historia sea vejada hasta el hartazgo por quienes con su negacionismo cometen un nuevo genocidio, esta vez el de la verdad y la memoria.

Jorge Rubén Kazandjian

 

 

 

 

 

     
     

 

   

El Consulado General de Turquía en Los Ángeles puso en marcha una nueva campaña para promover “relaciones amistosas” entre turcos y armenios y está dirigiéndose a los individuos armenios en toda la comunidad, pidiendo que se unan a esta propuesta.

De acuerdo con la información obtenida por Asbarez, los individuos que son buscados por el Consulado de Turquía son líderes prominentes de la comunidad, empresarios y gente de negocios que el Consulado cree que promoverá su agenda negacionista mediante la proyección de un artificial ambiente de cooperación.

En realidad, es un peligroso esfuerzo que sienta precedentes, profundamente arraigado en los objetivos de la política exterior de Turquía, que se alimenta de inocentes miembros de la comunidad para avanzar sobre una agenda que puede ser perjudicial para el progreso de la Causa Armenia.

El calendario de esta iniciativa también es sospechoso, dado que en la víspera del centenario del Genocidio, Turquía está haciendo todo lo posible para ocultar su crimen con la participación de la comunidad armenia-estadounidense.

El Consulado de Turquía está utilizando sus contactos en las instituciones públicas y privadas para ponerse en contacto con miembros de la comunidad.

Desafortunadamente, hay personas para las que los posibles beneficios económicos prevalecen sobre su compromiso con la resolución de la Causa Armenia, es decir, el reconocimiento internacional del Genocidio.

Estas personas serán y están siendo utilizadas para convertirse en los mensajeros, los persuasores de este esfuerzo desagradable que falta el respeto a la memoria de las víctimas del Genocidio y socava los esfuerzos para las justas aspiraciones de la Nación Armenia.

También existen enfoques paralelos por parte de diferentes organizaciones que se bautizaron como “constructoras de puentes” entre los armenios y los turcos, que a través de un esfuerzo bien financiado están atrayendo a los armenio-estadounidenses a viajes pagos hacia Turquía para promover esta agenda sesgada.

Asbarez continuará con su investigación sobre esta realidad preocupante, y expondrá a los que traguen la carnada en el Consulado de Turquía y se conviertan en peones del juego del engaño turco y la negación del Genocidio.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Armenia, a través de su embajada, sus misiones y su consulado, también tiene la responsabilidad de participar en este proceso, a través de una postura severa y con un tono decidido a denunciar este intento, que al final tiene como objetivo generar un cisma en nuestra comunidad.

La experiencia demostró que algunos están influidos por el falso accionar de Turquía y sus tácticas de espejuelos. A estas personas les estamos poniendo sobre aviso.


Ara Khachatourian
Asbarez

 

 

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