COMANDANTE MUSHEGH, HEROE de SASUN, AGUERRIDO FETAHI y FIEL TASHNAGTZAGAN

En la constelación de los astros del legendario movimiento “Fetahí” ocupa un destacado sitial el engendro de la aldea Jiak de Sasún, este grande entre los valientes que en el recuerdo de los armenios, cuya reputación de Comandante Mushegh le fue otorgado a quién bautizaran de niño con el nombre de Mushegh Avedissian.

 

Nacido en 1887, Mushegh pertenecía a la segunda generación de los combatientes “Fetahís” que habían provocado la sublevación del Mundo Daron, fortaleza de la Lucha de Liberación Armenia y habían protagonizado los episodios más llamativos del combate armado. De niño había sido espectador de la primera rebelión de Sasún en 1894-1895 que fuera el comienzo de las matanzas y masacres “hamideanas” y más tarde fogueado en el ámbito subversivo en las aulas escolares del Monasterio Surp Garabet le cupo en suerte ser conducido por Comandantes de la talla de los Serop Aghpiur, Hrair Teyojk, Antranik y Kevork Cavush cuyas virtudes y ejemplos de actitud combativa y de entrega a la Causa supo emular.

 

En ocasión de la segunda y de la tercera sublevaciones de Sasún, en 1904 y 1907, ya Mushegh integra las filas de FRA y participa de los combates como “Fetahí” y concentra la atención de Rupen Der Minassian quién en ese período había sido designado Comandante responsable de las acciones de lucha revolucionaria en el Mundo Darón.

 

En 1908 después de la proclama de la Constitución Otomana, Rupen encomienda a Mushegh la difícil tarea de la autodefensa de Dicranagerd ante posibles ataques a la población del lugar. En esa misión se forja su figura y su carácter del combatiente “Fetahí” Tashnaktzagan.

 

Cuando en los comienzos del Gobierno de los Jóvenes Turcos del Partido “Ittihad”, en los que reinaba por doquier el entusiasmo fervoroso de las promesas de Libertad, Igualdad y Justicia, Mushegh se entregó a la tarea de mantener viva la voluntad de lucha de los armenios y se opuso al desarme de los elementos guerrilleros por especial recomendación del mismo Rupen.

 

En esas circunstancias junto a otra de la Glorias de la Lucha de Liberación, con Goriún, se convierte Mushegh en el colaborador más cercano e íntimo de Simón Zavarian que desde Constantinopla había sido enviado al interior del país, como inspector y maestro de enseñanza. Con ese cometido se logró influir y predisponer a la población del mundo Daron, tanto en el aspecto espiritual como en el sentido de estar preparados y listos para repeler con las armas los posibles ataques de enemigos encubiertos.

 

En todo el transcurso de los seis meses de resistencia de la población de Darón ante los hechos trágicos de 1915, Mushegh fue la figura más representativa de las fuerzas combativas en los intentos de salvaguardar la vida de los habitantes del lugar. En 1916 y 1917, como Comandante de las tropas de caballería, Mushegh permaneció en las montañas de Sasún y continuó su misión de asistir y de orientar a las desesperanzadas multitudes de sobrevivientes

 

Después del repliegue de las tropas rusas de los frentes de batalla, después del vaciamiento de la Armenia Occidental y del obligado éxodo de los armenios hacia el Oriente, en 1918 y en 1920, armas en mano junto con su camarada Petará Manuk, logró unir a su nombre el acto significativo e importante de efectuar una necesaria “limpieza” étnica de turcos y tártaros para la reubicación de los refugiados procedentes de Sasún y de Mush. 

 

El último de las campañas de guerra del Comandante Mushegh fue su heroica participación en la Rebelión Popular de Febrero de 1921. Al frente de sus hombres de Sasun fue Mushegh uno de los que impartió la consigna de rebelión y logró expulsar de Etchmiatzin y de Ashdarak a los bolcheviques armenios que integraban las tropas rojas del ejército invasor.

 

Posteriormente, junto a los conductores de la República Armenia pasó a Aderbadagan y hubo de beber de la amarga copa de refugiado a que lo lanzó el triste destino de hombre armenio. Residió un tiempo en Grecia, luego en Haleb para radicarse definitivamente en Beyrout donde murió el 19 de Marzo de 1956 legando a la posteridad y a las sucesivas generaciones armenias la Tradición Mística del Comandante “Fetahí” y del aguerrido Combatiente “Tashnaktzagan”.

 

Todos aquellos que al igual del Valiente Sasuntsí, del Temerario “Fetahí”, y del Juramentado Tashanktzagan y muchos otros que estuvieren dispuestos a brindar lo mejor de sus posibilidades al servicio del Pueblo Armenio para su definitiva y total liberación, hallan en la persona del Comandante  Mushegh la materialización de esas virtudes y de esos valores espirituales.

 

En el 55° aniversario de su muerte, es oportuno citar el testimonio alado del talentoso escritor y publicista diaspórico  Antranik Tzaroukian quién conoció de cerca al Comandante, en su obra “El Haleb de los ensueños”  y dice en su vivo alegato:

 

“Un enorme cuerpo con cabeza de león y dos ojos claros y pacíficos como los lagos de las montañas. Hay de todo en esos ojos. Están allí sus pensamientos, sus emociones y sentires, sus vivencias todas están en esas miradas donde se puede leer con límpida transparencia toda la simplicidad de su alma. Un alma que no tiene dobleces, que no conoce de turbulencias y de complejidades, que observa la vida con la inocencia del niño que se asombra de todo y está presto a asombrarse en todo momento.”

 

“La malicia y las bondades del estudio le son desconocidas y su mente está aún limpio como el pizarrón que no lo rasgó la tiza. No tuvo tiempo para balbucear las letras de Mesrob. Sus toscas manos apenas supieron tomar el arado y repentinamente se vieron empuñando el fusil letal. No conoció otro oficio y no tuvo la instrucción necesaria.”

 

“Montado en blanco corcel y fusil al hombro está allí donde lo condujo su destino, en la Historia. Sin embargo está aquí, el Comandante Mushegh se ha vuelto el “Compañero Mushegh” con quién nos sentamos y conversamos y pretendemos nos hable. No gusta mucho hablar, especialmente cuando se trata de su propia persona. Sin embargo a veces trata de complacer nuestra curiosidad infantil narrándonos algún episodio de su pasado:

 

“Estamos en el sitio X, los muchachos toman posiciones. Uno de ellos es herido lo que enfurece al resto del grupo que se lanza al combate y ahuyenta al enemigo…”

 

“Siempre están los muchachos, él nunca está visible. Siempre se expresa en tercera persona. Solamente en una oportunidad se refirió a algo y pidió disculpas por ello: “mi caballo había sido herido “dijo y pareció arrepentido de haberlo hecho. Esa humildad y simpleza de Mushegh me había sorprendido y he escrito artículos al respecto. No es circunstancial que al redactar “Tugt ar Yerevan” (Carta a Yerevan) solamente menciono a Mushegh cuando todavía estaban en vida Tro, Rupen y otros.”

 

“….¿Qué había sido la vida y el accionar de Mushegh en el pasado? Combatiente valeroso pero desinteresado de su misma persona, no era una excepción en las alturas de las montañas de Sasún. Había muchos como él. La gran tarea de Mjushegh había sido en el Cáucaso, en el período de la República. Había sido el Comandante de las tropas caballería de “acción punitiva” que “armenizaron” el territorio de Armenia. Ese batallón compuesto de 200 hombres Sasuntzí, conformaban un cuerpo de elite especial separada del Ejército oficial que estaba al mando directo del Ministro de Guerra Rupen Der Minassian”.

 

“No precisaba dar órdenes verbales o escritas, decía Rupen. Era suficiente colocar pequeños banderines en el mapa para señalar el poblado donde se debía actuar y en voz alta pronunciaba el nombre de la aldea elegida. Mushegh interpretada mi intención y no había necesidad de aguardar el reporte correspondiente. Estaba seguro que Mushegh había ejecutado  la “limpieza” del lugar.”……..

 

“AZAR  OR”

Nazaret Berberian.

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