Carta de hierro

N. Lygeros

Traducción al español de Olga Raptopoulou y Eduardo Lucena González.

Si yo hubiera vivido entonces
podría enseñarte
la barbaridad,
pero entonces, yo estaba
muerto
cuando aún no habías nacido.
Por eso te escribo ahora
para que leas
el pasado que no has vivido
y el futuro en el que
no he muerto
para que puedas llegar a ser
justa cuando aprendas.
En el principio nadie
se fijo en la luna.
No brillaba
como antes.
Nadie escuchó
el silencio de los dragones
y de las cruces atadas.
Pero las piedras se convirtieron en cuerpos
y los cuerpos en arboles
que eran cortados por un hacha invisible.
Y las cabezas herían la tierra.
No has oído el ruido
del templo
cuando se rompe en la piedra.
Nadie puede soportarlo
a menos que sea el suyo.
Todavía no tienes hijos
y no te puedo describir
la muerte de los otros.
No eres capaz de sentirlo.
Yo lo sé que no eres
indiferente, pero eres tan pequeña.
No llores ahora.
Manten tus ojos abiertos.
No sabes todavía
y puedes herirte
por la mentira de la barbaridad.
En primer lugar, debes aprender
a sufrir.
Solo así te convertirás en una justa.
Y solo la humanidad
te lo puede enseñar
porque incluso la humanidad
tiene sus límites.
No me crees,
lo sé.
No importa.
Es una cuestión de tiempo
y el tiempo está con nosotros.
Un muerto
no te puede decir mentiras.
No mires a los bárbaros,
solo las víctimas te necesitan.
¿Me estás escuchando?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


× 3 = quince