Argentina-Armenia-Turquía. Golpe al negacionismo de Estado.


escribe:Garabed Arakelian*

El fallo del juez federal argentino Norberto Oyarbide con fecha del 30 de marzo de 2011, sentenciando que el estado turco cometió delito de Genocidio en perjuicio del pueblo armenio, en el período comprendido entre los años 1915 y 1923, provocó una enorme conmoción en diversas partes del mundo por ser la primera resolución judicial de ese carácter y con alcance internacional.
Naturalmente, fue la extendida Diáspora Armenia la que reaccionó con alborozo ante ésta decisión, comenzando por el Río de la Plata , seguida por la población y autoridades de la República Armenia que elogiaron y aplaudieron la resolución. No pasó lo mismo en Turquía, cuyos dirigentes se apartaron del planteo jurídico para centrarse en calificaciones nada elogiosas sobre la capacidad del Juez y acusaciones de nacionalismo extremo que adjudicaron a quienes plantearon la querella.
Este proceso judicial se inició el 29 de diciembre de 2000 ante la justicia argentina por parte del escribano Gregorio Hairabedián, argentino, nacido en la provincia de Córdoba, hijo de armenios sobrevivientes del genocidio quien, con el patrocinio de su hija, la abogada Luisa Hairabedián, presentó demanda “por la Verdad y por el Derecho al Duelo” reclamando información acerca de la suerte corrida por sus familiares de ambas ramas, afincados en pueblos ubicados en la Armenia histórica y bajo dominio del Imperio Otomano en el período denunciado.
La petición obtuvo una resolución desfavorable en esa primera instancia, pero el querellante apeló ante la Exma . Cámara Nal. en lo Criminal y Correccional Federal que accedió al petitorio y ordenó al juez actuante iniciar una investigación a partir de lo que se ha dado en llamar “Juicios de Búsqueda de la Verdad ”.
En el año 2002, el Juzgado a cargo del doctor Norberto Oyarbide solicitó, a través de la Cancillería argentina información esclarecedora acerca de la suerte corrida por la familia del escribano Hairabedián, a los gobierno de Turquía, Alemania, USA, el Estado Vaticano y Gran Bretaña. Pero un accidente de tránsito, el 23 de octubre de 2004, segó la vida de la doctora Luisa Hairabedián. Sobre el dolor de la Verdad reclamada se sumó el de la una vida truncada en plenitud. Pero esto no incidió para abandonar la lucha. La familia Hairabedián constituyó la Fundación Luisa Hairabedián y consolidó en el 2005 una eficaz estructura para proseguir y ampliar sus objetivos en defensa de los Derechos Humanos. Así, el pedido de la judicatura argentina a partir del año 2005 se amplió a Jordania, Irán, Siria, Líbano, Egipto, la Autoridad Palestina , el Comité Internacional de la Cruz Roja y las iglesias, apostólica, católica y evangélica armenias que brindaron importantes informes, sumándose testimonios de la prensa internacional, con fotos y artículos. A esto se agregó, en el tramo final, la recopilación de testimonios orales de sobrevivientes del genocidio, recogidos en el marco de un trabajo realizado con el asesoramiento y supervisión del Programa de Historia Oral de la Universidad de Bs.As.
El detalle de este largo y complejo periplo internacional, en el que no es difícil suponer que las puertas casi nunca estaban abiertas, permite deducir que el juez actuante no lo hizo en ausencia de información, sino con abundancia de ella. Tuvo a su disposición diez años de búsqueda fatigosa que los querellantes pusieron a su consideración a partir de abril del 2010.
Todo este material fue traducido al español y debidamente legalizado, constituyéndose en un registro documental único en el mundo. Singular por su volumen, sus fuentes, basadas en documentos oficiales, su diversidad de origen y de propósito, por citar sólo algunos de sus aspectos más notorios.
Algunas corrientes de opinión a nivel internacional y coincidentes en Argentina, argumentaron, desde que se supo de esta sentencia, que el gobierno turco trataría de no darle trascendencia a la decisión, minimizando su alcance y limitándose a declaraciones de tenor suave a través de funcionarios secundarios. Pero no fue así: La Cancillería turca sacó a luz con vehemencia todo su bagaje de respuestas ya elaboradas y reiteradas desde largo tiempo atrás, lo que parece dar prueba de que esta decisión del juez argentino le ha tocado en un costado sensible.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Turquía dijo el lunes 4 de abril (2011) que "el fallo fue un ejemplo de cómo los sistemas jurídicos son aprovechados por nacionalistas extremos pertenecientes a la diáspora armenia. El declarante, un alto portavoz de la cancillería turca, de apellido Unal, manifestó ante agencias internacionales refiriéndose a la sentencia del juzgado argentino que: “la decisión se basó en acusaciones poco serias y desestabiliza los esfuerzos para normalizar los lazos con Armenia”.
“Condenamos y rechazamos esta decisión, poco seria, que se tomó por descuido de los principios universales del Derecho y haciendo caso omiso de los acuerdos internacionales y por hacer interpretaciones ilegales de ellos", insistió el mismo funcionario.
Posteriormente, un comunicado de la cancillería turca expresaba que “Turquía condena y rechaza la decisión relativa a los sucesos de 1915, diciendo que “ignoró los principios universales del derecho y los tratados internacionales”. La declaración subraya: "la decisión está en contra de la Convención de las Naciones Unidas para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio", y agregó que "se basa en acusaciones que carecen de seriedad".

Más allá de la rudeza de los adjetivos y la pobreza de la argumentación jurídica, la respuesta del gobierno turco insiste en algo recurrente en su política: el negacionismo, evidente en sus expresiones y en la amenaza permanente, referida a las dificultades que el reclamo del Genocidio genera para la normalización de las relaciones con Armenia.

Pero ésta decisión de la Justicia Argentina tiene el valor de sentar jurisprudencia en un ámbito carente hasta ahora de dicha referencia e inaugura así una posible senda de alegatos y reclamos. Y Turquía sabe bien y valora este antecedente en toda su potencialidad.

En un mundo cada vez más confiado en el uso de la fuerza para defender los intereses sectoriales y en el que, apelando a palabras y conceptos éticos y morales para explicar y defender acciones y actitudes reñidas con esos principios, el cinismo y la hipocresía se han convertido en moneda de cambio corriente y sin respaldo. Dentro de ese panorama, en diversas partes del planeta la Justicia avanza, palmo a palmo, crea nuevos conceptos de aplicación, y se extiende en el tiempo y el espacio, arrinconando más y más y a los genocidas.
En esa lucha desigual por la defensa de los Derechos Humanos, enarbolando la bandera de Verdad y Justicia, este ahincado afán de encontrar la verdad por parte de la Fundación Luisa Hairabedián y el coraje del Juez Oyarbide abrazando con fervor la causa de la Justicia , son una luz en medio de este atardecer neblinoso que cubre la Tierra y que llena de esperanzada confianza a los luchadores que confían en que un mundo mejor es posible.

Diario “ La República ”(Uruguay)Pag.9.26/04/11. * Periodista y Docente

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