Análisis estratégico de los genocidios N. Lygeros

Traducción al español de Olga Raptopoulou

Las víctimas de un genocidio tienden a considerarlo como el único genocidio. Es cierto que el dolor y el horror adquieren tales dimensiones que no permiten un análisis estratégico de los mecanismos que son activados para acertar la exterminación de un pueblo. Pero por mucho que creamos que los genocidios se suceden uno a otro sin que se parezcan, hay puntos comunes sin embargo. Y son, además, estos puntos comunes que cumplen con los criterios de las Naciones Unidas, que nos permiten determinar estos crímenes contra la humanidad como genocidios. Si profundizamos en esta connotación, podemos destacar formas mentales más profundas. En realidad, aparte de nuestros conocimientos en cuanto a la medida de la sistematización, no analizamos la medida de su eficacia. A pesar de que constituye, sin duda, el punto más importante para el genocida. Y, además, este es el punto que integra el genocidio en la historia ya que está relacionado con la idea de la experiencia. Los pueblos que han sufrido genocidios atrapados en su dolor, se enfrentan a grandes dificultades por aislar su genocidio, para localizar y estudiar las líneas directivas del comportamiento bárbaro de los genocidas. Dado que hasta en la barbaridad, hay método. En otras palabras, la sistematización es uno de los rasgos de la noción de genocidio, mientras la eficacia es el núcleo de este método. La meticulosa investigación de los genocidios de los Armenios, de los Assyrο- Caldeos, de los Judíos, de los Ucranianos y de los griegos de Ponto nos muestra que su carácter sistemático va siendo más eficaz. El genocidio de los Armenios se divide en diferentes fases – la hamidiana, la turca nueva, la kemalista- que cada una de las cuáles es más eficaz que la anterior. Basados siempre en el supuesto riesgo de una sublevación que pudiera cuestionar las estructuras estatales, los genocidas están obligados a, como ellos mismos declaran, afrontar el problema desde su raíz. Para ellos, no se trata de una limpieza sino de una real erradicación. En este nivel, ¿cómo no mencionar el uso masivo de la metodología militar alemana en nombre de los turcos en aras de lograr su fin? El pretexto de la formación de grupos armados se está convirtiendo en una maniobra estratégica. En el principio, el pretexto permite la movilización de la reacción estatal. Aunque su carácter asimétrico provoca las reacciones de la comunidad internacional, no son lo suficientemente fuertes como para detener el proceso de genocidio. Así el genocida, en este caso Turquía, implementa la técnica de desplazamiento masivo y aprovecha las condiciones meteorológicas, para aumentar la fricción interna citada por Clausewitz, en el margen de un movimiento de tropas en la cadena de suministro. Esta fricción interna, en este contexto que muestra desviación, conlleva pérdidas importantes, aún cuando no se caracterizan por las directamente culpables. Y de tal manera se presenta la idea de distinción, la cual se aprovechara al máximo en la masacre blanca contra los griegos de Ponto. El régimen estalinista que ha seguido desde cerca la evolución de Tratados de Sévres, Tratado de Lausana, de Kars, supo como aumentar la atribución de esta técnica para exterminar el pueblo ucraniano. Creó por completo el riesgo de la formación de grupos armados, implementó las movilizaciones masivas, separó la población en categorías para suscitar fricción interna, politizó la limpieza con el fin de evitar críticas de carácter recial y prohibió cualquier referencia a este genocidio gracias a la penetración, al canibalismo y a la máquina de Estado. Este genocidio demostró el interés de incorporar la fase de negación del genocidio en la fase de exterminación (mire opus 2494 –Las ocho fases de Stanton). Esta lección fue muy beneficiosa al régimen nazi, lo cual implementó desde el principio una verdadera red de destrucción masiva para dar una solución definitiva, según sus propias palabras, a la cuestión judía. Esta vez, el genocidio no era solo efectivo a través de la cadena de suministro científico, sino también era de carácter discreto, en el punto de que ha sido descubierto solo después de varios años. En este margen, el régimen nazi no necesitaba negar al genocidio que cometió, ya que había hecho todo para borrar gradualmente cada huella de su existencia durante su materialización. Observamos a través de este análisis estratégico que los genocidas aprenden las técnicas de sus predecesores para mejorar la eficacia y su discreción, con el fin de no sufrir las consecuencias de sus actos. Eso demuestra la necesidad del enfoque estratégico de los genocidios como para entender la ampliación histórica del mecanismo de destrucción sistemática. La estrategia de los genocidas utiliza la experiencia de los anteriores. Mientras que los justos y las victimas que están satisfechos de luchar solo en defensa de los derechos humanos no incorporan estos elementos. Por lo tanto su lucha es desigual. Por consiguiente, debemos intensificar nuestros esfuerzos para encontrar los puntos comunes de los genocidios para luchar eficazmente contra los verdugos y así que introducir una legislación que fortalezca nuestro arsenal legal. Debemos llevar a cabo esta lucha contra los genocidios, como verdaderos guerreros de la paz, si queremos realmente ayudar a la humanidad para no sufrir estos crímenes. Para los genocidas, la estrategia es un lujo que hace las cosas más fáciles. Para las victimas y los justos es una necesidad. Y eso representa la esencia misma de la estrategia que es el único medio disponible para los débiles de defenderse de los fuertes. No comprender esta realidad es un suicidio y por ello la humanidad no tiene nada que hacer. La humanidad ayuda a cada pueblo-victima. Aunque no es suficiente. Cada pueblo-victima debe también ayudar a la humanidad para que ayude. Esta es la forma mental que nos enseña el análisis estratégico de los genocidios.

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