ACCESO (La Santa Eucaristía)

Los monaguillos recitarán en antífona el Salmo 100:

1. Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid al Señor con alegría.

2. Venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que el Señor, El, es Dios.

3. El nos hizo y no nosotros mismos; Pueblo suyo somos y ovejas de su prado.

4. Entrad por sus puertas con reconocimiento, por sus atrios con alabanza.

5. Alabadle, bendecid su nombre.

6. Porque el Señor es bueno: para siempre es su misericordia y su verdad por todas las generaciones.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre por los siglos de los siglos.Amén.

Diác.: Mediante la Santa Iglesia supliquemos al Señor que por intermedio de ésta nos salve de nuestros pecados  y nos preserve con la gracia de su misericordia. ¡Dios, nuestro Todopoderoso Señor! Presérvanos y ten misericordia.

Sac.: En este Templo y santo lugar y frente a estos glorificados y sagrados símbolos aceptados de Dios con humlide y reverente temor adoramos a Ti ¡oh Señor! Y glorificamos tu santa, maravillosa y suprema majestad y ofrecemos a Ti con el Padre y el Espíritu Santo, bendición y gloria ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

            *En fiestas dominicales, aquí y también en “I harquí srputián”, la palabra “Majestad” puede ser substituída según la ocasión, con la palabra de “Santa Natividad”, “Gloriosa Resurrección”, “Ascensión”, “Advenimiento”, etc. Después el celebrante recitando el Salmo 42 en antífona con el archidiácono, ascenderá al santuario por la escalera norte y se quedará frente al altar.

Sac.: Entraré al altar de Dios, al Dios que alegra mi juventud.

Diác.: Júzgame, ¡oh Dios! Y aboga mi causa:

Sac.: líbrame de gente impía, del hombre de engaño e iniquidad.

Diác.: Pues Tú eres el Dios de mi fortaleza. ¿Por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?

Sac.: Envía tu luz y tu verdad: Estas me guiarán. Me conducirán al monte de tu santidad, y a tus tabernáculos.

Diác.: Entraré al altar de Dios, al Dios que alegra mi juventud.

Sac.: Te confesaré con bendición, ¡oh Dios, Dios mío!

Diác.: ¿Por qué te abates? !oh alma mía! ¿Y por qué conturbas en mí? Espera a Dios; y confiésalo. Es el salvamento delante de mí y el Dios mío.

Gloria, al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

            * El diácono anunciará:

Y nuevamente en paz imploremos al Señor.

Bendigamos al Padre de nuestro Señor JesuCristo, que nos hizo dignos de estar en este lugar de glorificación y cantar canciones espirituales. Que el Todopoderoso Señor, nuestro Dios, nos preserve y nos tenga misericordia.

            *El sacerdote dirá en voz alta:

En este tabernáculo de santidad y lugar de glorificación, morada de los ángeles y purgatorio de los hombres, delante de estos divinos y gloriosos símbolos y frente a este sagrado altar Te adoramos con humildad y temor. Bendecimos y glorificamos tu santa, milagrosa y triunfante Resurrección. Y en compañía de los ejércitos celestiales ofrecemos a Ti, con el Padre y el Espíritu Santo, bendición y gloria, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Continuará el siguiente fin de semana….

El sublime misterio de la Santa Eucaristía se concidera uno de los 7 sacramentos de las Iglesias Cristianas, así también para la Iglesia Apostólica Armenia, que fue instituido por nuestro Señor JesuCristo.

Éste texto es del completo misal escrito en Buenos Aires 2004, por el autor Andranik Terteryan (Rev. P. Sukias).

Este completo misal traducido a tres idiomas, ayudará al feligrés a seguir la ceremonia en toda su plenitud.

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