“No andéis, pues, acongojados por el día de mañana; que el día de mañana harto cuidado traerá por sí: bástale ya a cada día su propio afán”. SAN MATEO – VI – 34.

La mayor parte de las humanas aflicciones provienen de la resistencia a aceptar las más hondas y trascendentales enseñanzas. Aquí tenéis a Jesús recordandonos que nos atengamos al día de hoy: seamos hoy buenos, limpios, laboriosos, verídicos, honrados; preocupémonos de esto; dejemoslo por venir para el porvenir. Dios proveerá. Existe, en cambio, la increíble osadía de menospreciar esta magna enseñanza; vivamos hoy de cualquier modo; procedamos hoy torpe o malvadamente: lo importante es el mañana. Y al mañana se dedican los pensamientos, las preopupaciones, los anhelos.

   Seamos menos fatuos y aceptemos el consejo de la sabiduría y del amor. No nos acongojemos por el día de mañana. Vivamos el día de hoy con rectitud; cumplamos en él nuestro deber; seamos hoy buenos, honrados y misericordiosos. Bástale a cada día su propio afán. Hay quien estando por encima de nosotros ha de velar por nuestro porvenir.

LAS ENSEÑANZAS DE JESUS

CONSTANCIO C.VIGIL

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