“BIENAVENTURADOS LOS QUE TIENEN PURO SU CORAZÓN, PORQUE ELLOS VERÁN A DIOS”. SAN MATEO – V -8

Aquí, en estas palabras del Divino Maestro, se ve la inutilidad, la insuficiencia y la pobreza del razonamiento para comprender las verdades eternas. Nunca el hombre es más pequeño, fatuo e insensato que cuando pretende comprender y definir a Dios valiéndose de su mente, tan limitada, que ni siquiera llega a explicarse de una manera cabal los fenómenos físicos.

En cambio, el corazón, esto es el sentimiento puro, el espíritu despierto para el supremo amor, es lo que prepara nuestra inteligencia para conocer y “Ver a Dios”.

Confirma Jesucristo tal enseñanza cuando declara bienaventurados a los humildes, a los justos y misericordiosos, “porque de ellos es el reino de los cielos”.

   Estos humildes no son los que se humillan ante los poderosos de la tierra: son aquellos que reconocen la bajeza de la condición humana, que abaten sumisamente su orgullo ante la suprema majestad de Dios, y sólo confían en su clemencia infinita.

 

Las Enseñanzas de Jesús

Constancio C. Vigil      

www.armspain.com

 

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