¡AJ TAMAR!

 

HOVHANNÉS TUMANYAN

Leyenda

 

Todas las noches, desde un pueblito de las orillas del lago Van, un jovencito enamorado, entraba al agua cautelosamente.

Rompiendo las olas con brazos varoniles, sin bote ni remos, nadaba fugaz, hacia la orilla de enfrente, donde brillaba una luz clara y vivaz.

Era la bella Tamar, que todas las noches, encendía el fuego indicador, esperando impacientemente, la llegada de su amor.

Como las olas agitadas, el corazón del joven palpitaba; y, cuando más enfurecida rugía el mar, él con más brío resistía y luchaba.

Oía Tamar, con ansiedad, el ruido cercano, en el agua, y sentía arder en su pecho, del sagrado amor la llamarada.

En la noche silenciosa, las dos sombras se encontraban, siendo testigos solamente, las olas del lago de Van.

Las estrellas, desde el firmamento, sobre la traviesa y ligera Tamar, cambiaban irónicas miradas, chismeando sin cesar…

Volviese él al mar agitado, al llegar la hora de separación, en la orilla quedaba ella, para orar con devoción.

Pero, una noche, personas malvadas, al saber su secreto, apagaron la luz clara, con un diabólico gesto.

Perdió el joven su camino, en el oscuro y sombrío mar y trae el mar que trae sus congojas ¡Aj, Tamar!…

 En la loca oscuridad, su voz, de cerca, parece sonar.

Debajo de las escarpadas rocas, donde, enfurecido, ruge el mar.

A veces, se pierde ensordecida, y a veces, se le oye exclamar:

¡Aj, Tamar!

A la mañana siguiente, las olas del mar arrojaron a la orilla un cadáver, en cuyos labios se habían helado sus últimas palabras, al perecer. ¡Aj, Tamar!…

Y, por eso, desde aquel día, la isla se llamó Ajtamar.

  

Armenia a través de sus leyendas fábulas y cuentos

BREVE HISTORIA DE LA LITERATURA ARMENIA

Selección y traducción

            por

JORGE SARAFIAN

BUENOS AIRES 2000 R. ARGENTINA

Redacción por Andranik Terteryan

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